Una tarde aburrida, tomando un café en el bar de la avenida Rivadavia, escuche sin querer una de las mejores anécdotas del barrio y el origen de sus calles.
Don Américo, decía haber presenciado cuando era un purrete aquella legendaria partida de truco que determino el nombre de las calles de villa Luro.
Muchísimos años atrás, contaba, se había producido una gran grieta literaria entre los escritores del barrio, que puso en jaque la paz entre los grupo amigos y las familias.
De un lado estaban George Gordon Byron, Lope de Vega Carpio, Homero y Giacomo Leopardi entre otros, y del otro lado estaban, Eduardo Wilde, José de Maturana, Emilio de Alvear y Paul Groussac.
Las Diferencias entre estos dos grupos de escritores era abismal, unos preferían la poesía y otros la prosa, católicos o protestantes, obras de teatro o sonetos, si Julio Cortázar era Argentino o belga, o si Gardel era uruguayo o argentino, unitarios o federales.
Imposibilitados de ponerse de acuerdo en algún tema, decidieron los dos bandos jugar una partida de truco y los perdedores se irían a otros pagos.

La partida se llevo a cabo en el buffet de un club conocido, las calles en ese día quedaron vacías y todos los vecinos querían presenciar la batalla. Don Américo era el que repartía los porotos. Y vermú y picada por medio, fueron jugando las primeras manos.
Byron, acostumbrado a los escándalos gritaba y discutía cada punto, Lope de Vega preocupado por su extensa obra y sus más de quince hijos, no se podía concentrar en el juego, y Leopardi flojo de salud, apenas se podía mantener sentado frente a los rivales implacables. Todo esto ante la mirada de Homero (las malas lenguas decían que era ciego), envalentonado por sus epopeyas de la Odisea y la Ilíada daba gritos alentando a sus compañeros.
Finalmente ganaron los románticos, Wilde, Maturana, Alvear y Paul Groussac se tuvieron que ir del barrio. La historia nos cuenta que sus nombres quedaron perdidos en algunos pasajes del vecindario de Monte Castro y en cambio los vencedores se quedaron en Villa Luro y sus nombres en las calles que hoy en día conocemos. Como dice Wikipedia “el barrio de las calles Románticas” gracias a esa épica batalla que no quedo registrada en los libros de historia.
Facundo Castro
