Carlos Beto Paéz es un artista de barrio (hoy vive en Floresta); que dibuja al barrio de su niñez (Monte Castro), porque en su obra prevalecen las evocaciones familiares, sobremesas de los domingos, las casas de ayer con jardín adelante y con fondo, donde no faltaba el gallinero, los limoneros, los parrales…Como nadie plasma nuestras costumbres y recuerdos en común, de situaciones afectivas entre los vecinos y las familias. Trabajó en los diarios: La Nación, Popular, La Prensa, Tiempo Argentino. Y en las revistas: El Grafico, Meteoro, Billiken…en esos medios aparecieron personajes inolvidables como Filomena; que era ni más ni menos que su abuela hecha en lápiz y papel, ese cálido dibujo estuvo 10 años en el diario Popular. En esencia su obra: son imágenes de Monte Castro, Versalles, Floresta, Villa Luro… de un barrio que si bien está lejos en el tiempo, sigue vivo en él. Es un redescubrimiento  de cosas perdidas, que al despolvarlas, nos damos cuenta que las tenemos amontonadas en un rincón de nuestro corazón.

¿Cómo se presentaría?

Beto Paéz, nacido en el año 1944. Soy vecino de los barrios de Monte Castro, Floresta y Villa Luro “el lugar de los poetas”, que estudia a la gente y charla con todos. Soy dibujante y hago historias de todos los personajes que conozco, que ellos no creen que son personajes, pero para mí sí lo son.

¿Qué recuerdos tiene de su infancia?

Mi casa estaba en Arregui 5028, entre Cervantes y Bermúdez; siempre presente en mis dibujos. Y mi infancia en el barrio fue muy linda, siempre digo que si uno tuvo una infancia feliz: de juegos de libertad, después vos la transmitís. Entre mis trabajos, tengo un cuadro que se llama “Mi equipo favorito” que son mis amigos de pibe, cuando jugábamos al futbol en una calle Arregui de tierra, estaba el “Flaco” Tito que era un morfón, agarraba la pelota y no la largaba; Yoyi, que solamente le faltaba relinchar, porque te daba cada patada; mi primo Juan Carlos era toda voluntad; el negrito Ferrara que jugaba de delantero o arquero y estaba yo que aunque mi viejo me decía que era el mejor 2 del mundo era del montón (risas). Después de la pelota otra compañera era la bicicleta, que no se prestaba porque era como la mujer (risas) y como olvidarme de las bolitas, que nos obligaba a estar tirados en la tierra para encontrar la mejor posición y por eso teníamos las rodillas todas paspadas, mi mamá me pasaba limón con azúcar para curarlas.  Todas mis imágenes tienen que ver con estas vivencias y transmiten una historia, que yo primero la escribo, la voy amasando y después la plasmo y a partir de ahí ya es de todos, la comparto y la gente se entusiasma con lo que les quiero contar a través de ese dibujo.

¿Qué imágenes le son inolvidables de Floresta y Villa Luro?

Las huellas en las calles de tierras de los carros, las metidas de pata en las zanjas, molestar a las pobres ranas que aparecían después de las lluvias…Y cómo olvidarme de las noches de mi niñez en casa en familia con una luz tenue, pero tan cálida;  y en la calle con una luz aún más sutil, porque había solo un poste de alumbrado en toda la cuadra y allí jugábamos hasta que nos llamaban a cenar, que serían las diez. El barrio son los vecinos Doña Lucía, Pocholo, Don Pedro del corralón, la casa de la modista, las mandarinas de Valentín Longarela. Y era el limonero de casa, todo el barrio tomaba té con limón, gracias a nuestro árbol.

Y su casa… ¿Era muy grande?

Y tenía más de 60 metros de largo, con un fondo grande con: gallinas, pollos, lechones, de todo. El jardín estaba adelante, después venía la galería, dos habitaciones, mi habitación, atrás el cuartito de la nona y después el living, la cocina y el baño y de ahí ya pasabas al fondo donde también había árboles frutales y cañas.

¿Recuérdenos olores y sabores?

El olor sería el del pasto recién cortado y el de tierra húmeda por la lluvia o cuando se mojaba para que no levante polvo; y los sabores serían los de la cocina de mi abuela Filomena, del tuco casero, pero sabes que no me dejaba poner el pan en la olla, te decía que le quitaba el gusto.

Si en esos años le preguntaban que iba a hacer cuando sea grande ¿que respondía?

Mi viejo de entrada me dijo “Vos con el dibujo y el inglés vas a conquistar el mundo” y de hecho siempre valoré esas palabras, porque me motivaron; por eso es una idea que aconsejo a los padres apoyar a sus hijos cuando les ven una cualidad. Papá me decía “Vos sos un diamante sin pulir” y una vez le respondí “pero yo soy negro”, y sabes que me dice “Antes de ser diamante, el diamante es carbón” (risas)

¿Qué nos puede decir de sus padres? Y de su abuela Filomena

Papá Juan era Riojano y mi mamá se llamaba América, porque mi abuelo Luigi le dijo a mi abuela  Filomena, “Estamos en América, ponele ese nombre a la nena”; siempre digo: suerte que no estaban en la Ciudad de Pelotas en Brasil o Durazno en Uruguay.

¿Qué heredó de sus padres?

De papá heredé ser negrito (risas) y ser voluntarioso, él era Bombero y le escribí una historia “24 por 48”, porque trabajaba 24 y tenía 48 libres y en esas horas libres hacía de todo, hacía café, limpiaba las chapas de los  doctores con un socio, hasta que un día le borraron el nombre a uno y tuvieron que salir corriendo (risas)…Hizo un montón de cosas. Sin duda de ambos heredé las ganas de trabajar.

A Filomena, que se hizo papel en sus dibujos ¿cómo la recuerda?

Un fenómeno, la única que leía en la familia (risas), y yo andaba siempre con ella y la acompañaba a todos lados; por eso cuando me preguntan porque la elegí a ella para una historieta, siempre respondo lo mismo “porque era un personaje” y Filomena como personaje estuvo 10 años en el diario Popular y hoy me la siguen recordando.

¿Cuándo siente que nace su vocación por el arte?

Primero sentía que era un tronco dibujando a punto tal que mi hermana me hacía mis dibujos para la escuela. Empecé copiando caricaturas y me gustó, hasta que “la Pepi” de enfrente me dice que tendría que ir a estudiar porque tenía buena mano. Me decidí y me anoté en la Escuela Panamericana de Arte, primero hice publicidad y el humor llegó después.

¿Qué sensación le genero ver su primer dibujo publicado?

A bueno…Me dije  “Epaa, que lindo y pensé ¿gustara, redondeé bien la idea?”.  Yo me emociono siempre y mi viejo me acuerdo, que cuando dibujaba en El Grafico, enseguida el mismo lunes lo compraba y se los mostraba a sus amigos

¿Cómo era dibujar para El Grafico?

Un desafió, una genialidad, me encantaba. Yo no iba  a las canchas, escuchaba los partidos en la radio, me encantaba Víctor Hugo Morales, el mejor relator, porque te pintaba justo la escena, y vos te la imaginabas. Después iba a ver a los periodistas, que venían  a escribir a la redacción para preguntarles que color de medias tenía el loco Gatti que siempre eran especiales y cuando me decían que no se acordaban, los quería matar, porque el que fue a ver el partido se acordaba y yo quería hacerlo en tiempo real. Yo dibujé a muchos jugadores, tengo uno  de Carlos Bianchi, que es cuando él deja el futbol y le pasa su camiseta al otro, y cuando este se la pone le queda hasta el piso y las mangas también larguísimas y  le dice “Pero Carlitos, si tengo tú mismo talle, como me va tan grande”

¿Dibujante y pintor o pintor y dibujante?

Dibujante sin duda, el pintor llegó después, vino tarde, en otra etapa. Siempre que me invitan a dar charlas, las doy sobre humor gráfico, nunca sobre pintura.

 Alejandro Dolina nos dijo que dibujaba de chico, pero sus dibujos eran espantosos ¿Se puede dibujar bien cuando hay más ganas que talento?

Sí, y yo soy la prueba, porque no tengo talento, lo mío son ganas. El secreto es tener ganas, hambre y respeto por el dibujo.

¿Qué materiales usa para sus trabajos?

Empecé con los lápices chiquitos de colores de la cartuchera de mis hijas a pintar, me gustó, aunque cuando los mostraba me decían, que sería mejor que pinte con oleos o acrílicos; pero a mí el lápiz me ganó; hoy uso lápices importados, a veces al pastel, otras al agua…Y mis amigos cuando viajan ya saben que regalarme, siempre pido lápices.

¿A su trabajo lo considera un arte o un oficio?

La definición te la daría a través de lo que la gente me escribe en los cuadernos cuando hago una exposición, lo que me dicen, es mejor que la muestra, una cosa es que te pongan son lindos los dibujitos y otra que te digan “ Querido Beto, y te digo querido, porque al mostrarme a tu nona a tu familia a tu barrio, también estas mostrándome a mi familia y a mi barrio, entonces somos parientes” Firma un tal Nazareno y otro me dice “ Gracias por hacerme emocionar con sus pinturas, que son también las mías, me hace acordar a mis domingos, me encontré con mi pasado, gracias y no tengo dudas que el lugar más seguro es el corazón” . Y no solo gente de acá me han dejado hermosas dedicatorias, también extranjeros, un Croata una vez me escribió “Su familia es mi familia”  y un Coreano otra vez me dice “ Me hizo sentir en mi niñez” y se le caían las lágrimas, me han escrito en Italiano, alemán, en Inglés, francés, después tengo que andar buscando traductores jajaja.

¿Cuánto influye la presión de entregar una tira  periódica?

Filomena era diaria y no sentí presión, porque me lo tomé siempre como un divertimento, mi secreto quizás es que nunca tuve un papel en blanco, siempre tenía algo escrito, fui siempre de ir anotando cosas.

¿Como surge su otro personajes “Caníbal el vegetariano”?

Tengo un primo  que es celiaco, antes de inspirarme para el personaje no lo sabía, venía a casa y no comía devoraba y después se sentía mal, hasta que descubrió que era celiaco y se tuvo que empezar a cuidar  y se hizo medio vegetariano por necesidad no por voluntad. Espero que no lea la revista, porque nunca se lo dije (risas). Mucha gente lo recuerda a Caníbal y a Nicanor y ni hablar de Filomena, que sin duda es la más popular, la que causa más ternura.

Alberto Castillo otro tipo popular ¿Salía en la tira de Filomena?

Siii. Muchas veces apareció, incluso una vez me dijo “¡pibe me parece que me estas dibujando muy gordo!” Castillo un fenómeno, Sí le gustaba que le hiciera la corbata grande en un cuello de una camisa que no cerraba.

¿Alguna vez pensó que sus dibujos trasciendan las fronteras del país?

La vez pasada me hicieron una nota en el Buenos Aires Herald, la nota salió toda en Ingles, ya para el barrio es demasiado (risas), volví a darme cuenta que mi viejo tenía razón, que con el inglés iba a salir adelante (risas).El periodista  me comparo con Molina Campos y escribió que los dibujos de Beto Paéz eran más suaves y que Molina Campos pintó una época y que yo describo otra época y que Beto es de la Ciudad y el otro del campo. Cuando lo leo me digo, que me comparen con Molina Campos que era un fenómeno, a quién yo le hice un homenaje una vez con mucha pasión y admiración. Lo sentí como un premio, una caricia a mis sentimientos.

¿En el barrio saben que es dibujante y pintor?

Sí muchos lo saben, algunos han ido a mis muestras, otros me piden que vuelva a dibujar en algún diario a Filomena o algún otro de mis personajes, piensan que no viven porque no salen publicados, pero ellos siguen vivos y siempre aparecen, hoy por ejemplo Filomena va a salir en mirandoaloeste.com.ar y muchos van a decir “Esta igual que en los ochenta, no le pasaron los años a la nona” (risas).

¿A qué personalidad conoció por su carrera?

Mercedes Sosa fue un placer conocerla. El caricaturista Sócrates de La Nación; Lembo y un amigo que se nos fue recientemente y que había vivido en Villa Luro: el dibujante Eduardo Maicas con quien trabajé y tendré siempre los mejores recuerdos.

¿Qué imágenes de su niñez siguen presentes en el barrio y que sensaciones le produce verlas?

Y es bravo volver. Volver físicamente, porque después las tengo todas grabadas en mi cabeza y en mi corazón. Todos los rincones que pinto, los conozco a todos…Cierro los ojos y ya tengo a mi casa presente, vivé conmigo.

¿Se siente una persona afortunada?  

Sí, tengo dos hijas, nietos; soy viudo, pero estoy en pareja hace 5 años, me siento bien, ella me ayuda mucho, me motiva a escribir, a pintar, dibujar.

¿Conoció al vecino ideal?

Todos, te puedo citar a Don Pedro el del Corralón, que cuando estaba medio Chacabuco, me decía negrito hoy me duele todo y yo le decía “Tengo unas pastillitas para vos que te va a hacer bien” y le daba unas pastillas billiken y con una sonrisa me agradecía diciéndome  “Que bien me siento”

¿Cómo definirías a la palabra barrio?

Es todo, yo sé que voy a volver a mi cuadra y voy a volver con la Lala mi mujer, porque ella se metió tanto en Arregui, que también la siente como propia. Hace poco murió un primo, andaba muy jodido y cuando se estaba muriendo, le dije no tengas miedo en irte, porque Arregui te está esperando.

¿Sus pinturas son como un reencuentro con viejas épocas vivida?

Con mis cuadros recuperé mi casa y aunque es una estafa vender dos veces una misma casa, yo sin entrar en delito, ya la vendí un montón de veces, con cada cuadro que vendo donde la dibuje y pinte…Y la seguiré vendiendo (risas).

A  su personalidad  ¿Cómo la definiría?

Me gusta sonreír y hacer sonreír a la gente, siempre salgo contento, me rio con la portera aunque las expensas estén altas. Trato de vivir la vida con alegría.

Un anhelo… ¿sería?

Que estén bien todos.

¿Del barrio qué mejoraría?

Me gustaría que la gente se involucre más con las cosas del barrio. Que participe, que opine, que lo difunda, que lo viva a pleno.

¿Le gustaría que hoy siguiera rodando el viejo trencito de Versalles a Villa Luro o un Arroyo Maldonado a cielo abierto?

Me encantaría, disfruto mucho del trencito del Parque Avellaneda, de hecho me remonta a mi niñez porque viaje en él siendo chico y al Maldonado no lo conocí a cielo abierto, pero sí al Cildañez y me parecía muy pintoresco.

Vamos a fantasear con la idea de que pudiera reencontrarse con alguien de su pasado ¿A quién elegiría y que le preguntaría?

Me tomaría el colectivo, me bajaría en Jonte y Bermúdez, pasaría por el café “El Rápido” buscaría a los amigos de mis viejos para charlar con ellos; después pasar por la casa donde vendían las lanas con las que mi vieja hacía bufandas y pulóveres, seguiría hasta mi casa, pero tardaría mucho hasta llegar a Arregui, para ir gozando todo eso.  Y una vez en casa reencontrarme con la nona y mis viejos, algo que soñé y hasta lo hice cuento

¿Y cómo era ese cuento?

Empieza subiéndome al colectivo 25 que va  a la Boca y allí están ellos, pero no pueden hablarme y lo veo a mi viejo sentado, y en el asiento de atrás mi mamá que le decía algo y la nona más allá,  con voz fuerte comentaba “América cuando bajemos lo primero que tenemos que preparar es el tuco”. Hablaban entre ellos y a mi nada… Y el cuento termina cuando yo me bajo y el colectivo sigue con todos los míos arriba…y ahí desde las ventanillas todos se asoman y me gritan “Feliz cumpleaños betito”, no se habían olvidado que ese día  11 de mayo, cumplía años, no se habían olvidado de mí

¿Es creyente? ¿Cómo se imaginas el cielo?

Sí soy creyente y el cielo para mí; es mi calle Arregui y más que con San Pedro, creo que me voy a reencontrar con la Iglesia San pedro, que daba al fondo de casa.

Un deseo ¿sería?

Plata seguro que no, porque arruina a la gente y no sabría qué hacer, pido sí salud para todos

¿Qué opinión le merece “Mirando al Oeste”?

Me gusta, el barrio vive en mirandoaloeste.com.ar, hay mucho para leer, es muy clara y se nota que hay amor por lo que hacen.

Por último, agradecidos por esta cálida entrevista y este dibujo especial le pedimos un sentimiento o frase final

Te voy a hablar de las chicas en la cocina de la calle Arregui, allí tejían y el punto cruz era una excusa amena, para desnudar al prójimo…  y después abrigarlos con una colorida bufanda.