En una oportunidad, el escritor y Guionista Alberto Migré, nos dijo a Mirando al Oeste “Un gran actor, debe tener una buena voz”. De estas palabras, nos acordamos del día en que nos entrevistamos con Rudy Chernicof, porque la voz de Rudy es inconfundible, la definiríamos como distinta y especial, y que sigue intacta con sus 81 años.
“El Señor del baño” es parte de su gran trayectoria, este espectáculo unipersonal lo estrenó en el año 1985 y lleva más de dos mil representaciones: En Argentina, Italia, Francia, España, Estados Unidos, Brasil, Chile y Paraguay. la representó en el idioma original de cada país; el francés y el inglés lo habla, pero el italiano nada, por eso, cuando la obra la hizo en Roma aprendió por fonética “me bajaba del escenario y no sabía ni pedir la hora”. Sin duda la vida de Rudy Chernicof es la de un Ciudadano del mundo, la de un Señor del espectáculo, con una trayectoria donde el talento supo y sabe sacar muchas sonrisas.
¿Cómo te presentarías?
Mi nombre es Rudy Chernicof, Papá nació en La Pampa, un “gaucho judío”, mamá nació en Ucrania. Soy nacido en el barrio de Versalles, cerquita del Estadio Amalfitani y desde chico, ya me gustaba la actuación; empezó como un juego, sin saber que me iba a acompañar toda mi vida, que iba a ser mi fuente de trabajo
Vayamos a tu niñez ¿cómo fue tu infancia en Versalles?
Versalles fue mi barrio, adoré entrañablemente esta zona, que era mi lugar; por eso lo sentí, cuando por razones de trabajo, mis padres se tuvieron que mudar de Versalles para otro barrio
¿Cómo recordas aquella geografía “versallense”?
Siempre recuerdo que vivía todo el día en esas bellas calles de tierra; me crié jugando al futbol, y ¿qué puedo decirles de aquella geografía? Que era ideal para los pibes, cuando volvíamos del colegio, ya se armaban los picados, los arcos incluso, ya quedaban de un día para el otro. Básicamente mi juego y entretenimiento en la infancia fue el fútbol.
Tu casa estaba cerquita del estadio de Vélez, ¿tenés anécdotas del Club?
Soy hincha de Boca, pero muchas veces lo fui a ver a Vélez Sarsfield, porque mi viejo era farmacéutico en el barrio, tenía la farmacia en la calle Gallardo y Viena; y le daba siempre los remedios, los linimentos (ungüentos) el aceite verde y las vendas a los jugadores, y ellos le regalaban un par de plateas, que generalmente terminaba usando yo.
Sabemos que, entre tus vivencias, el trencito que unía Versalles con Villa Luro, es una de las queridas
Clarooo!!! Muchas veces les conté a mis hijos que ese trencito, era muy pintoresco, tenía la característica que era muy chiquito, te diría un transporte familiar y bien barrial, porque lo usaban mucho los vecinos cercanos, ya que su recorrido era corto, donde muchos nos conocíamos. Además, en mi niñez sus vagones me sirvieron de escenario, para hacer nuestra murguita del barrio, que la repetíamos y mejorábamos todos los carnavales. Cantábamos y bailábamos y después pasábamos la gorra o el sombrero
¿Cuándo se fue perfilando en tu interior (extrovertido) la actuación?
Desde muy chiquito ya cantaba y tocaba la pandereta y el pandeiro, me pintaba la cara de negro y demostraba a quien quisiera verme, lo que sabía; ahí me dí cuenta de que lo mío era divertido y que a la gente le gustaba; cuando hacíamos la murga en el trencito, siempre la gorra venía bastante cargada de monedas
¿Cuándo te parece se inicia tu carrera profesional?
Cuando me subí por primera vez a un escenario con público, no recuerdo bien cual fue aquella obra, porque fue hace mucho tiempo. Mis inicios fueron claramente en el teatro y durante años, hasta que me llamaron para hacer televisión, un medio que no conocía, pero en el que me adapté rápidamente, era joven e hice varios programas, en seguidilla, eso me dió un poco de popularidad, la TV es masiva y te hace ser una persona pública
¿Cuál fue el papel que más te gusto interpretar?
No tengo uno que me parezca inolvidable, porque me gusta mi laburo, han aparecido cosas hermosas y otras no tanto, depende, también muchas veces de las compañías, de los elencos, de las circunstancias de la vida.
¿Consideras que tu carrera brilla como actor cómico?
Él publico me considera un actor cómico, me parece bien y soy muy respetuoso con el tema. Pero yo hago también otro tipo de cosas, no solo comicidad
¿Qué cómicos de ayer tuviste como referente?
Chaplin, los hermanos Marx, Woody Allen y el Gordo y el Flaco
¿Y en la Argentina?
¡El negro Olmedo, un maestro!!!
¿Cómo nos definirías vivir en un barrio?
Es lo más hermoso que te puede pasar, lo digo con conocimiento de causa, porque he vivido muchos años en el centro y allí noté la diferencia brutal, son distintos estilos de vida. En un barrio encontras tranquilidad, inclusive reflexión. A mí me encantaba la calle, el barrio era la extensión de tu casa, y no solo lo era Versalles, también barrios vecinos como Villa Luro, íbamos mucho a las canchitas de la calle Irigoyen a jugar al fútbol. Nos encantaba ir al Cine Palace Rivadavia (Rivadavia al 9500) y al Cine Edison (ambos ya desaparecidos)
¿Recordas alguna vieja filmación cerca de tu barrio?
De Versalles no recuerdo; sí hice muchas grabaciones en barrios de la Ciudad, que está bueno, porque tenés mucha relación con los vecinos.
¿Qué es lo que más extrañas de Versalles?
Mi escuela la Estados Unidos de América (Bruselas 785), mi esquina, la farmacia de mi viejo, o el Club Ateneo Popular de Versalles (Roma 950), son imágenes muy nostalgiosas, que siempre perduran en mi memora. Relacionando la pregunta, les puedo contar una anécdota, que tendrá unos 25 años, fue algo increíble que me paso en Francia (Paris) me hago amigo de un actor chileno que hacía años vivía allí, casado con una argentina bailarina y profesora de tango , cuando me la presentó lo primero que me dijo fue “Yo también soy de Versalles” y empezamos a hablar del barrio, de esquinas, del club, de negocios, hasta vecinos en común, en un momento se alejó, y volvió al reto con fotos del barrio, una era del Club Ateneo; con esto quiero decirte que las raíces no se olvidan, estés cerca o lejos, siempre te acompañan
¿Qué opinión te merece el periodismo barrial?
Me parece fenomenal, porque lo hacen a pulmón, sin ningún apoyo oficial, se nota el esfuerzo
Una vez te dijeron que…
Que me parecía a un actor de la tele…y yo les dije que sí. (risas).
¿Te podríamos pedir otra anécdota?
Tengo una, que en realidad pueden ser varias, porque esta situación, me ocurrió varias veces, y es, cuando no te acompaña como deseas la tecnología, te suele pasar que en una función tipo barrial, no te ande el micrófono, una vez en un colegio de Quilmes, directamente no había y era un galpón enorme; dije la hago igual y resulta que el lugar estaba lleno de pajaritos, porque era de mañana la función. Llegó un momento que el piar de los pájaros se amplificó y era tan molesto que me tapaba la voz, a pesar de mis esfuerzos, y no había forma de que la gente entendiera lo que estaba diciendo. En conclusión, se escucharon más los pajaritos que mi monólogo. o sea que, en aquella ocasión, el público fue muy bondadoso porque sin duda, cuando me despidieron con un aplauso, no me lo tendrían que haber dado a mi sino a los pajaritos y su canto.
Agradecidos por esta cálida entrevista te pedimos un saludo para los lectores de mirandoaloeste.com.ar
Siempre digo que, si no saben nada de mí, que me busquen, que me van a encontrar; cuenten conmigo para lo que precisen…y un recuerdo muy grande para toda la gente de Versalles y Villa Luro. También, siempre suelo decir, y lo digo de corazón, que todo lo que soy, se lo debo al barrio.
Gracias
Marcelo Costa – Archivo Mirando al Oeste-
