Juan Carlos “Pichino” es un amigo de la revista; un inolvidable ídolo velezano y vecino de Villa Luro. Hoy desde Mirando al Oeste queremos homenajearlo, con sus recuerdos.

“De chiquito me empezaron a llamar Pichino, porque era muy flaquito y esmirriado, así quedó el sobrenombre primero en los picados del barrio y después como futbolista profesional. Y siguió en el tiempo, hoy todos me llaman Pichino”

Su amor por la redonda

Hasta los 10 años jugué a la pelota en la calle, a veces me quedaba hasta las diez de la noche, cuando mi mamá enojada me tenía que ir a buscar para ir a cenar. Villa Crespo donde me crie tenía muchos potreros  y también estaba la vieja cancha de Atlanta, en donde nos metíamos para jugar al futbol y sentirnos un poco de primera. A Villa Luro lo conocí en esos años, me venía los domingos en el Trolebús a jugar a un campito que había en Irigoyen y las barreras. También jugué por Versalles, cerca de la Iglesia “Nuestra Señora de la Salud”, porque por ahí había un montón de canchitas…Como de chico ya era goleador, me venían a buscar a casa para jugar campeonatos barriales”…

Los consejos de su madre

“Siempre mi vieja me daba los mismos consejos, me la recuerdo como si fuera hoy, a ella con su máquina de coser y mi viejo pintando soldaditos de plomo, que él fabricaba y vendía, asentando con la cabeza pero sin decir palabra a lo que mamá decía: que no pegara patadas, que me portara bien, que no diga palabrotas y siempre terminaba con la misma frase: “No queremos con tu padre irte a buscar a una comisaria”. Esto lo decía, porque todos los lunes por  los diarios se enteraba que yo hacía lio en los partidos y por eso pensaría que podía ir preso”…

Doblete a Boca

En mis primeros partidos en Vélez ya mostré que sabía hacer goles, a las pocas fechas de estar en el club, teníamos que enfrentar a Boca, esa tarde le hice dos goles y eso fue mi mejor carta de presentación”…

En Villa Luro desde 1973

Hace 49 años vive en el barrio de Villa Luro, porque por aquí ya tenía varios amigos, que los había hecho jugando en Vélez, pero principalmente eligió vivir acá, por su cercanía al club que tanto quiere y en donde se hizo “popular”; solo falta que se le levanta una estatua…

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