Y porque quiso llegar hasta el nuevo milenio. El último típico almacén de Villa Luro, siguió abierto hasta junio de 2000 pero con menos continuidad desde el verano, hasta que finalmente “bajó la persiana”.

Hoy se cumplen 25 años….

 Su nombre “El CAIRO” tenía una histórica fachada, con antiguas vitrinas y mobiliarios de otros tiempos en su interior.

Esteban Pérez, había llegado a Villa Luro con solo 5 años de edad y sumó 80 años trabajando y viviendo en la misma casa, con local al frente, en la calle Zelada 5045. Siempre su profesión fue la de almacenero, el negocio lo heredó de su padre un inmigrante español.

Don Esteban comenzó a atenderlo en el año 1920, desde esos años hasta mediados del 2000 siguió al frente del lugar, conviviendo en cada rincón con su pasado; porque seguían presentes muchos “detalles” como los fidederos de vidrio, una añosa cafetera, una balanza a pesas de 10 gramos a 2 kilos que conservaba desde 1920, que a pesar de su exactitud, tuvo que jubilar por una ordenanza municipal y coronaba el lugar una vieja heladera que siguió funcionando por más de 60 años, y quizás tenia para un par de años más, porque se apagó junto al cierre de EL CAIRO.

Esta historia, que habíamos publicado en Mirando al Oeste, hoy cobra actualidad, porque se cumplen 25 años de su cierre. Aquella vez y en esta nueva ocasión seguimos sosteniendo que fue el último almacén típico de principios del siglo pasado, del barrio, por varios motivos, pero el principal fue por la figura de Don ESTEBAN PEREZ; porque con solo seis años, ya había comenzado a ayudar a sus padres haciendo el reparto a pie con la canasta en mano, después llegó la bicicleta y por último el triciclo, cuando las calles eran de tierra y la zona comenzaba a poblarse.

Desde 1999 solo abría al mediodía, lo hacía sentir contento, encontrarse con los viejos vecinos, mientras charlaba, trabajaba, porque todavía se sentía con ganas para despachar, hasta que comenzó a llenarse de supermercados chinos y empezó a bajarle el trabajo. Decidió cerrar las puertas con templanza, porque tanto él como el almacén, estaban para seguir dando batalla.

Hoy a 25 años de su cierre; queremos homenajear a Esteban y al CAIRO, para que estas historias sigan presentes y no sean olvidadas, porque son parte de nuestro pasado… de nuestras raíces barriales.

Marcelo Costa