Por Juan José Vence

En el año 1940 el Presidente del Honorable Concejo Deliberante, en ejercicio del departamento Ejecutivo, vale decir cumpliendo las funciones de Intendente: Raúl Savarese invitaba a todo el cuerpo Legislativo a la inauguración de la Plaza “Los Derechos del Hombre”; proyectada sobre terrenos que habían sido cedidos por legado de la Señora Tuzio de Bonifacio. Savarese, ocupaba el cargo en forma interina, desde el día 26 de noviembre de ese año, por el fallecimiento de Arturo Goyeneche, quién había sido nombrado el 20 de febrero de 1938 por el Presidente de la Nación.

En principio, habíase resuelto, que la ceremonia se realizara el día 8 de diciembre de ese año. Sin embargo no fue así, debido a los cambios producidos con posterioridad, a los hechos acaecidos relacionados con la salud del entonces presidente de la Nación el Doctor Roberto M. Ortiz.

El día 6 de diciembre, el Vicepresidente: Ramón S. Castillo nombraría al nuevo Intendente: Doctor Carlos Albero Pueyrredon, teniendo en cuenta que el 3 de julio, el Doctor Ortiz había delegado el mando, presentando su renuncia el día 22 de agosto, siéndole esta rechazada por la Asamblea Nacional por 170 votos contra uno, pero igualmente, no volvería a ocupar su cargo, puesto que nuevamente firmaría su renuncia a la presidencia, con fecha 27 de junio del año 1942, la que esta vez le es aceptada por la Asamblea legislativa, pocos días después, el 15 de julio dejaba de existir, asumiendo el Doctor Castillo como Presidente de la Nación, concluyendo así una tensa situación.

Los terrenos en los cuales se formaría este espacio verde del barrio, eran conocidos como “los de la quinta de Capurro”, una de las más extensas del antiguo Villa Luro, que a su vez había pertenecido a la sucesión de Vicente Zabala, pasando luego a su legitima propietaria.

La Señora Tuzio en su testamento, había legado a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, fondos para que se construyera en el lugar: un Asilo para ancianos, así  como también otro para albergar mendigos de la Capital, destinando otro sector para una plaza pública para beneficio de todos los vecinos del barrio, por ese entonces no tantos, puesto que este sector del barrio aún se estaba poblando, mostrando de este modo su visión de futuro. Doña Manuela de Tuzio fallecería en el año 1926, vale decir que transcurrirían 14 largos años, para que se cumplieran sus deseos.

Don Vicente Capurro, albacea (persona nombrada por el testador, para asegurar el cumplimiento de su última voluntad) dio comienzo a los tramites para que el Municipio aceptara la comprobación de los terrenos a su dominio, recién en el año 1930 bajo resolución numero 3854, el 26 de mayo de ese año, se produjo la misma, no obstante la cual, la conformidad para el ofrecimiento de los herederos de Capurro que había fallecido, demoraría hasta el año 1935, para que se construyera el asilo en el predio delimitado por las calles: Víctor Hugo, San Matías ( hoy Magariños  Cervantes), Cortina y la Avenida Juan B. Justo que se haría una vez entubado el arroyo Maldonado, el cual tenía su traza en parte de los terrenos cedidos.

El texto del documento sucesorio, no era muy preciso ya que decía: “4.000 metros cuadrados más o menos, de superficie de terreno de esta Ciudad, ubicados en Villa Luro”. En el año 1936, siendo Intendente el Doctor Mariano de Vedia y Mitre, por expediente 46367, le hace saber al Concejo Deliberante, en respuestas a un pedido de informes de este, que la superficie cedida por legado de la Señora Manuela Tuzio de Bonifacio, han sido incorporadas a la vía pública la que corresponde agregar por apertura de calles y que se ha confeccionado para el proyecto de la plaza , la que será realizada tan pronto se rellenen los terrenos destinados a ella, los que fueron reducidos ya que en principio, se modifico el límite de la calle Magariños Cervantes, construyendo una franja de viviendas con frente a esta calle, en los predios que habían sido subastados por el Municipio para recaudar parte de los fondos destinados para la construcción del Asilo, por este motivo el  límite Norte de la plaza es la línea del contra frente de estas viviendas  de la calle Magariños Cervantes.

El nombre, le fue impuesto por un proyecto del Concejal Luis Conte vecino del barrio, mediante la ordenanza 11722, cuando era Presidente del Cuerpo Legislativo Don Francisco Rabanal, en el año 1940, quién ocuparía el cargo de Intendente de la Ciudad bajo la Presidencia del Doctor Arturo Ilia.

La placa de bronce y el monolito que recordaba este hecho, lamentablemente fue sustraída, como así también el motivo escultórico, que representaba a una sirena ( obra esta de Duvall D Osne) emplazada en la fuente aún hoy existente, cuando fue inaugurada, fue incorporada a la nomenclatura con la designación ”Plaza Derechos del Hombre” en homenaje a la declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano, nombre que había dado la Asamblea Constituyente Francesa de 1789, al conjunto de los principios: la igualdad social de todos los Ciudadanos, el respeto a la propiedad, la Soberanía de la Nación, la admisibilidad de todos los Ciudadanos a los empleos públicos, la obligación de obediencia a las leyes, el respeto a todas las opiniones y creencias religiosas, la libertad de palabra y de prensa, la repartición equitativa de los impuestos.

En el año 1959, le fue restituido su actual y original nombre, que había sido cambiado por el de Plaza “Derechos del Trabajador”  según consigna el libro “Barrios, calles y plazas de la Ciudad de Buenos Aires” mediante la ordenanza 15651, este nombre figura en la guía de la nomenclatura Urbana, publicación oficial correspondiente a ese mismo año de 1959. También en 1948 fue aprobada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas: la declaración Universal de Los Derechos del Hombre.

Hace ya 10 años en el numero 131 de Mirando al Oeste (septiembre de 2002), su director Marcelo Costa, titulaba como “Los amigos del olvido” a  un artículo sobre el robo de placas conmemorativas  en las plazas del barrio, señalando que las existentes en la plaza “Los Derechos del Hombre se mantenían aún en su lugar, pero quien sabe por cuánto tiempo más”. Lamentablente se cumpliría su vaticinio ya que las mismas (salvo una) fueron también sustraídas al poco tiempo, hecho este que Marcelo Costa señalo en el numero 153, denunciándolo en su artículo, bajo el título de: “Un destino anunciado”.

Otro hecho anecdótico, tuvo que ver con la fecha y hora de la ceremonia de inauguración de esta plaza, fijada en principio para el día 8 de diciembre, la que se postergaría para el día 15 a las once horas, considerando que el nuevo Intendente Pueyrredon asumiría el 5 de ese mes de diciembre, a su vez este debió modificar, mediante otro decreto publicado el día 9, teniendo en cuenta, que como en el orden Nacional, se había postergado la celebración del “Día del Reservista” para el día 15, la inauguración de la plaza se realizaría entonces a las 12 horas y no a las 11, como establecía el Decreto original del Intendente interino.