Al cumplirse 55 años de la aparición de su exitosa canción “Mi viejo”, pensada e inspirada, sin duda en ese buen tipo que fue su papá Lino, aquel italiano, trabajador, alegre, también muy creativo y amante de las canciones italianas, que vino con su mujer y sus hijos a hacerse la América en Argentina; seguramente nunca pensó que su “Bambino” Piero sería aquí famoso y que iba a cruzar con su arte las fronteras del país y que formaría parte del álbum de los cantantes más reconocidos de la historia de la música nacional .
Nací en Italia en el Golfo de Taranto, en el año 1945; a mis tres años llegamos a la Argentina, recalamos en Remedios de Escalada y enseguida fuimos Banfield, después nos mudamos al sur a Rio Negro, donde estudié casi toda mi primaria, la secundaria la empecé en Viedma y la terminé en Buenos Aires. Fue errante mi niñez y juventud, pero conservo los más bellos recuerdos.
¿De aquel pueblo de Italia conservas algún recuerdo?
Es un lugar muy turístico y de pescaderos, mis imágenes de niño y de joven eran de las postales que había en casa; porque yo tenía tres años cuando dejamos Italia. Pero me pasó una cosa muy curiosa cuando volví después de 33 años, pensaba que no iba a recordar nada, hasta que me pasó algo inesperado. Recuerdo que iba con mi tío manejando por la ruta, hasta que de pronto pasamos por Galipoli que es del año 1700 y seguimos hasta la parte vieja, que es en donde nací. Freno y mi tío me dice “¿Por qué paraste?”…Se hizo un silencio y de repente aparece mi abuela que salió a chusmear, ese suceso me dió escalofríos, porque mi tío no me había dicho que esa era nuestra casa. En esos días volví a recordar un montón de cosas de esa casa, me empezaron también a aparecer olores, sabores: gustos de mi niñez. Fue muy interesante.
¿En el Sur nace tu vocación artística?
Cantar me gusto siempre, allá había una orquesta que se llamaba “Los ángeles de Perego”, que era muy impresionante y convocante; en una oportunidad fuimos a escucharlos con mis amigos y me invitaron a subir al escenario y canté unos temas; después los usé para los bailes y repetía el mismo circo, hasta que empezaron a contratarme y lo empecé a tomar como un trabajo. De paso entraba toda mi barra de amigos a los bailes, las canciones eran italianas que a mí me gustaban y por supuesto me acompañaba la orquesta.
¿Solo las canciones italianas eran tus preferidas?
Me gustaban también las canciones y los cantantes brasileros; pero como no pronunciaba bien el portugués, prefería cantar las italianas, porque para mí eran frescas y naturales por mis padres y por todas las costumbres que uno trajo de allá.
¿Cuándo fue tu arranqué como solista?
No venía grabando nada, seguía divirtiéndome y ganándome unos pesitos con la música, todo cambió cuando me contrataron a mí solo, no había otros grupos y me vinieron a ver 900 personas sin tener un solo disco en la calle. Ahí sentí mi primer compromiso con el público y con la música y me hice como una promesa, la de dedicarme a cantar mis canciones y ser un poco el testimonio y la vos de la gente.
¿Cómo sigue tu carrera?
Comenzaron las giras. Llegué a 40 conciertos, cuando los terminé me dije que tenía que ponerme a estudiar profesionalmente, empecé a componer mucho y a encontrarle la vuelta, fue entre los años 1964 a 1966 y retomo con un gran éxito la canción “Mii viejo” que la hice en el año 1969, salió en un simple para un Día del padre de ese año. Y hoy después de 55 años sigue vigente.
Se cumplieron, justo en estos días 55 años de esa canción. Deben sobrarte anécdotas de este inolvidable tema
Cuando la compusimos lo primero que hice fue ir corriendo a casa para cantársela a mi viejo; sin anestesia se la empecé a cantar. Empezó a lagrimear en la mitad de la canción y cuando terminé el tema estábamos los dos lagrimeando y después de dos o tres minutos de silencio, que me resultaron interminables, esperando lo que me iba a decir, qué reacción tomaba; el tano me dice “Ma quien camminare piano (lento), la putana que te pario”.
Tu papá, más allá de esta cálida anécdota, fue tu primer fan
Si; claro…De hecho siempre fui muy tronco como actor; pero a mi viejo le encantaban las películas, donde estuve. Una de sus favoritas la que trabajé con Luis Sandrini, cuando me ví me dio mucha vergüenza, no me gustó mucho como estuve. Hoy la veo distinto, como una postal de los años setenta.
¿Cómo te llevaste con la fama?
En un momento fue muy fuerte, demasiado, eran multitudes por dónde íbamos; en Colombia nos escucharon 100.000 personas fue un record; eso me produjo una especie de fobia, yo lo entendía a Maradona y a otros, porque es difícil de sobrellevarlo; hasta que te acostumbras y sin duda después se extraña esa fama, igual siempre fui honesto con mis canciones, como digo en mis letras soy un tipo tranquilo. Disfruto vivir en paz.
Sin duda sos muy espiritual, de hecho, quisiste ser cura
Claro empecé en mi juventud el seminario para ser cura, era una cuenta pendiente que tenía con Dios, también era mi pasaporte para dejar Viedma y venirme a Buenos Aires, ciudad que cuando la conocí me deslumbró.
Pero seguías en el seminario y debías decidirte
Estudiaba para sacerdote y andaba de novio; pero tenía, como te dije, esa cuenta pendiente con Dios, hasta que me regalaron las dos sotanas, que te la daban en tu quinto año, es como tu primer paso fuerte. Ese día se las pasé a un compañero, que sí tenía una verdadera vocación, él iba para ser cura convencido.
¿Los barrios de la Ciudad también te cautivaban?
Me encantaron las luces del centro, pero también me enamoré de los barrios. Mi primer disco lo presenté justamente en el fénix de Flores, fue en una época donde la prensa no me pedía reportajes, estaba como prohibido, incluso tampoco tenía propuestas para cantar y allí en ese lugar icono del barrio de Flores presenté en vivo el disco “Calor humano” que fue muy exitoso. Por eso cada vez que paso por el Fénix me llegan los mejores recuerdos de ese lugar, muchos, te diría todos tocamos allí.
¿Sabías que Villa Luro es “El barrio de las calles románticas”? que es por el nombre de poetas y músicos que tienen las calles
No lo sabía y me parece muy lindo ese slogan; es realmente muy interesante, que inolvidables poetas sean protagonistas de las calles de VillaLuro, además da para el juego, de que un pibe pregunté “¿quién era este Virgilio?”.
Recordanos una anécdota risueña en tu carrera
Uno de mis primeros recitales en giras por el interior del país, fue en un teatrito en Santa Fe, tenía a pesar de ser muy chiquito el lugar un telón inmenso, cuando me anuncian dicen: “Aquí Piero!!!” empezaron los aplausos, me dicen que espere un poco en salir, para que el público siga alentando mi llegada, al final tengo que salir a las apuradas, con la desgracia de que piso en falso, es inevitable ir cayéndome trato agarrarme de ese telón, tampoco sirvió…seguí de largo y terminé arriba del público. Fue terrible, me di un golpe bárbaro con parte del cortinado en mis manos (risas) como pude volví al escenario y seguí con la función.
Otra anécdota fue en la Provincia de Córdoba, fue una noche de verano, había muchos bichos dando vueltas en busca de las luces del escenario y me pasó lo inesperado, porque mientras estaba cantando se me metió un bicho en la boca, fue una sensación horrible, porque para poder seguir decidí tragármelo de una, creo que nadie se dio cuenta, para colmo cuando lo conté, se empezaron todos a reír y a minimizar la situación, como que no era para tanto mi queja, de hecho, me cargaban todos, entonces junté unos bichos y les dije: “Si les parece algo normal hagan fila y les voy convidando un bichito a cada uno”.
Por ultimo te pedimos un saludo para los lectores de mirandoaloeste.com.ar
Me gustó mucho esta charla, donde puedo reencontrarme con la gente, mi saludo es también un deseo vivan con ganas de hacer cosas, de construir puentes, de mirar a tu vecino de al lado; porque estoy convencido que el sentimiento de vecindad es justamente de sentirnos hermanos; el vecino siempre fue muy bueno conmigo, en todos los lugares donde viví. A todos les deseo amor y paz y que no perdamos nunca la esperanza.
