Entrevista Stella Maris Mangeri
En el barrio vivió una niñez con mucha libertad, “Eran otros tiempos” donde los chicos jugaban en la calle sin miedos; y sin duda la vereda, la cuadra era la extensión de la casa. La pequeña Stella Maris se crió así: correteando y divirtiéndose con sus amigos del barrio, los chicos jugaban a la pelota, incluso su hermana formaba parte de esos equipo de potrero, en esos partidos Stella era la “campana” tenía que hacer un silbido, cuando su mamá llegaba, porque no quería que una de sus nenas jugara al futbol, pero el deporte estaba en la sangre de esas dos hermanas, seguramente porque su papá era un amante de los deportes, fue dirigente, entrenador y hasta ayudante de campo en un equipo de San Lorenzo de los setenta. Al club José Hernández la llevó él para que jugara al básquet, solo tenía 13 años y desde esos tiempos, nuestra entrevistada, se enamoró de este deporte y hoy lo sigue practicando, con la misma pasión de siempre, siendo la capitana del seleccionado argentino sénior (mayores de 60). En esta charla recorrimos su vida deportiva, su paso por Boca y sus inolvidables años en Vélez, en donde formó parte de un equipo, al que llamaban ‘La máquina”, porque no perdían nunca, ganaron todo. Pasado y actualidad van de la mano en esta hermosa entrevista, porque nos contó mucho de sus logros pasados, pero también los actuales, ya que hace solo tres años ganó y siendo la capitana del equipo, el mundial Maxi básquet en Italia. Toda una tarde la disfrutamos con sus cálidas anécdotas en su casa, donde obviamente están presentes muchos de sus premios: Copas, diplomas y medallas y también muchas fotos de su familia y amigos, porque sus afectos son un motor fundamental que pone en marcha su vida. Siempre…todos sus días: con una sonrisa.
¿Cómo te presentarías?
Stella Maris Mangeri, tengo 71 años, desde los 13 juego al básquet empecé en el club José Hernández, después me llamaron de Chicago donde estuve tres años hasta ganar el ascenso a primera, hasta que una persona se interesó en mi juego y me llamaron para ir a Boca, estuve desde 1970 hasta 1977, en el ínterin jugué para la selección argentina en un Sud americano en Perú Y otro en Brasil. Mis últimos tres años los jugué en Vélez donde nos habían bautizado con el nombre: “la máquina de ganar”. Soy nacida en Mataderos, en la calle Zelada 6049, en esa dirección, que era la casa de mis padres: llegué a este mundo de la mano de una partera. Desde chica fui deportista y me gustaba no solo el básquet, también el fútbol. Tengo 1,64 pero como mi lugar en la cancha es el de base, es una buena altura. Hoy sigo entrenándome y jugando en el maxi básquet y por ende participando en todos los seleccionados de mi categoría tanto para encuentros nacionales como internacionales.
¿Qué nos podes decir de tus padres?
Juego al básquet gracias a la insistencia de mi papá: José Paz Mangeri, él era amigo de los dirigentes del club José Hernández y mi mamá Delia, me apoyaba también, pero cuando me bajaban las notas en la escuela, no quería que siga jugando; pero eso me hacía, en realidad me auto obligaba a ponerme a estudiar, con los años cambio mi relación con el estudio, de hecho me recibí de maestra de primaria.
¿Qué heredaste de tus padres?
De mi mamá no tanto creo, porque era una persona muy rígida, y de mi papá ser sociable y la importancia en la vida de toda persona : que es la amistad, porque él era amigo de todos y todos los querían, fue dirigente; Presidente del Club “la Siciliana” en la calle Zelada frente a mi casa, también de la Asociación Sanlorencista del Oeste, y como era electricista del automóvil fue también el director de una revista de autos, me acuerdo que estaba muy buena tenía notas y muchas fotos .
¿En tu casa, en tu familia…eran deportistas?
Papá jugaba al fútbol, desde chico y llegó a salir a una cancha como ayudante de campo, del equipo de San Lorenzo, que dirigía Barreiro, fue en los años sesenta. Lo acompañaba todos los domingos a la cancha, a mí me dejaba en la platea de mujeres del viejo gasómetro con mi tía y cuando terminaba el partido volvíamos comentando con papá jugadas o hablábamos de algún jugador, como la oveja Telch, Scotta o “El nene” Sanfilippo, mi papá fue quien lo llevó a probar al club de Boedo…Yo me crie junto a estos jugadores…como no iba a salir deportista
¿Al barrio de tu niñez, como lo recordas?
Genial, porque podíamos jugar en la calle todo el tiempo que quisiéramos y con las amigas en nuestras casas… Bicicleta, la soga, las escondidas y las figuritas con brillitos, donde siempre estaba la difícil… Todo esto fue parte de mi inolvidable infancia
Mangeri ya por tu papá es un nombre que se lo relaciona con el deporte ¿Contamos el porqué?
Papá falleció joven tenía 46 años, pero tuvo una vida deportiva muy activa hasta su muerte. En san Lorenzo era muy querido y respetado, y por su pasado y por ser un hombre del club, al inaugurarse el estadio del bajo flores, los dirigentes de San Lorenzo decidieron que uno de los pilotes llevara el nombre de mi papá, y ahí está su nombre grabado desde entonces…y es un orgullo y ese día lloré y mucho…. Mucha emoción invadió nuestros corazones
Aromas y sabores de tu infancia… ¿Cuáles te llegan a la memoria?
Las glicinas y los jazmines que habitaban en el fondo de nuestra casa tipo chorizo, donde vivíamos toda la familia en distintas casas, teníamos un fondo en común y allí había no solo jazmines y glicinas, sino un montón de plantas más y todas te daban exquisitos olores…Y sabores el arroz con la leche de mi tía Angelita y los agnolotis “caseros”de mi vieja.
¿Se puede ser ama de casa y deportista a la vez?
Si, totalmente, una cosa no impide a la otra, al que le gusta el durazno, que se banque la pelusa. Hay tres conceptos que son los que me identificaron como jugadora y como entrenadora y son: primero la familia, lo segundo el estudio y lo tercero el básquet
¿Nos contaste que jugaste en Boca, pero nos interesa que cuentes tu paso por Vélez?
Fue genial, porque me encontré con un grupo de jugadoras excelentes y ya en el primer año salimos campeonas de todo, por eso nos llamaban la máquina de ganar. Y el Club siempre fue ejemplar tanto en lo social como en lo deportivo, lo que no fue boca, que era un club que en esos tiempos solo le importaba el fútbol.
¿Recordanos la sensación de la primera vez que saliste a una cancha a jugar?
Fue en el “José Hernández “y era muy novata e insegura. Salí con temor y quería hacer todas las cosas bien desde ese primer momento. Aquel día que debuté no había público, eran los padres y la gente del club, pero igual la emoción y la sensación de competencia, de una victoria o derrota…La responsabilidad “el profesionalismo” estaba latente en mí. Siempre me tomé este juego con la misma pasión.
¿Cuál fue tu partido más inolvidable?
La final del mundo en Italia hace tres años, en Montecatini, donde fui la capitana… ese partido fue después de superar a Brasil y a Finlandia. Salimos campeonas invictas tras ganarle a Eslovenia, ese partido, esa final fue inolvidable, los compatriotas que había para alentarnos era sorprenderte. Y además tuvo otro condimento ese mundial, porque fue la primera vez en la historia que un equipo argentino de maxi básquet logra este campeonato.
…Y el estadio ¿más imponente?
Fue en un campeonato argentino en córdoba, nunca vi un estadio tan repleto, no entraba nadie…se nos puso la “piel de gallina”… y salimos campeonas, teníamos un equipazo
¿Cuantas horas practicas hoy por día?
Nosotras en época de competición dura, como por ejemplo cuando tenemos partidos con la selección: practicamos todos los días. Un éxito fue logar tener un lugar para entrenar, es en el gimnasia del Parque Chacabuco y fue gracias al secretario de deportes: Mariano Rusconi y todo su equipo, antes no teníamos lugar, solo pagando podíamos entrenar y eso que éramos un seleccionado argentino
Tu número en la espalda es el 13
Si lo use muchísimos años al 13…y siempre me dio suerte (risas) pero ahora en la selección juego con el número 22, o en homenaje a mi papá jugué con el 59 en una de las selecciones…Ya no me preocupa el número…eso es lo de menos.
¿En el barrio saben que jugas al básquet?
Sí y me preguntan, cuando vamos a competir, se entusiasmaron y me felicitaron mucho cuando salimos campeonas o cuando logramos alguna medalla, mi relación con los vecinos es muy linda y cálida, siempre me han apoyado y alentado. Y ni te cuento cuando salimos en televisión fue una repercusión increíble de todos lados me llamaron.
¿Descontando el básquet, que otras cosas te apasionan?
Viajar me encanta y también me apasionan mis plantas y mis mascotas, ahora tengo tres perros que se llaman: Irina, por la esposa de Batistuta, porque lo amo, al manu por Ginobili obviamente (risas) y a Iruya, porque es el lugar que más me gusta de la argentina, que está en nuestra provincia de Salta, es un pueblo que parece salido de un cuento
¿El deportista necesita ser reconocido?
Si y que mejor que por sus pares, que son mis amigas y compañeras; las que nos hacíamos llamar “las pibas Búbalo”, se juntaron en mis 70 años para homenajearme y jugamos todas juntas otra vez, fue una sorpresa enorme…me emocioné mucho y lo disfruté a pleno: todas vinieron, aunque muchas ya no jugaban más y otras se habían ido a vivir a otras provincias, pero eso no les importo y también vinieron para festejar, entre todas, mis 70 años de vida.
¿En tu imaginación, fantaseaste alguna vez con la idea de haber vivido en un barrio con un arroyo a cielo abierto, o cuando recién se estaba poblando?
Me encanta que me cuenten historias del barrio, y sin duda me gustaría que al igual que en muchas ciudades del mundo, donde ríos cruzan a cielo abierto sus calles, el Maldonado o el Cildañez pudieran estar presente en nuestra cotidianeidad, sería un gran atractivo conservar un tramo de ellos, no de punta a punta, porque el transito sería fatal, pero sí algunas cuadras con nuestros arroyos a cielo abierto.
Alguien que admiras. ¿Seria?
A Batistuta, no solo como jugador, sino también por su conducta, por su tesón, a Gabriela Sabatini porque es un emblema para las mujeres deportistas…al Manu por haber llegado a donde llego, como a todos lo que integraron la generación dorada, que lo hicieron al básquet en esos momentos tan popular como el futbol, con sus logros, consiguieron que todos los argentinos se prendieran a la televisión para verlos
¿Qué es el básquet para Stella maris Mangeri?
Es parte de mi vida. Son los mejores amigos. El básquet me dio todo lo que soy, por eso siempre digo que uno de mis mayores logros fue el de lograr un “Fair Play”, que es el premio a la caballerosidad deportiva, en el caso de las mujeres habría obviamente que cambiarle el título(risas) , ya debería ser : a la femineidad deportiva. Este premio, que es más conocido en el futbol, es por el comportamiento que un deportista tiene dentro y fuera de la cancha , para mí fue un honor haberlo recibido, porque fue fruto de los votos de la gente del básquet de toda la dirigencia argentina y lo gané junto a un grande del deporte :Chocolate Rafaeli.
¿Cómo ves al barrio en la actualidad?
No cambio mucho, aunque me duele que se hayan tirado muchas casas antiguas, para hacer edificios, como que cambio mucho en ese sentido, quedan pocas cuadras desde mis años de niñez y juventud que pueda decirte que conserva a todas sus casas. Uno tiene que volver a hacer todo un nuevo trabajo en la amistad y en la comprensión, porque ya quedan también pocos vecinos del barrio de ayer y quienes llegan, en principio, necesitan adaptarse y que uno los adopté y les haga sentir nuestro mismo amor, por este lugar que nos vio nacer.
¿Vamos a jugar con la imaginación con quien te gustaría reencontrarte de tu pasado…y que le dirías?
Con mi papá y no le preguntaría nada lo abrazaría; solo le diría gracias por obligarme a practicar y hacerme jugadora de este deporte que tanto amo y por enseñarme a ser buena persona.
¿Conociste al vecino ideal?
¿Puede Ser un familiar?, porque te nombraría a mi tía Angelita; ella era un ejemplo, no solo con nosotros, sino con todos los vecinos, estaba siempre dispuesta a darle una mano a quien lo necesitara
¿Cómo sería tu definición de la palabra barrio?
Para mí, la definición te la enmarco con dos palabras: Felicidad y Libertad, y lo llevo a mis días de niñez, donde disfrute mucho al barrio…fui muy feliz y muy libre
Y a tu personalidad ¿Cómo la definirías?
Es difícil definirse a uno mismo. Te diría que soy una luchadora de toda la vida, una resiliente, porque me he superado de muchas dificultades en la vida. También soy una persona frontal, y sobreprotectora, cuido mucho a mis amigos y a mi familia, mi debilidad son mis sobrinos: Alejandro, Pablo y Carolina, con quienes también compartimos esta hermosa pasión que es el Básquet, los tres jugaron y siguen ligados a este hermoso deporte
¿Te sentís una persona afortunada?
Siempre tuve afectos a largo plazo. Julio es mi compañero; hace 52 años que nos conocemos, me acompañó en todos los momentos: en las buenas y en las mala y a quien amo profundamente, le agradezco por estar siempre en mi vida y siempre le digo: que sea feliz.
Agradecidos por este cálido encuentro, nos resta pedirte una reflexión y un deseo
Que los chicos hagan deportes y que todos los que somos deportistas o quienes de alguna manera forman parte de la vida deportiva de un club del barrio, aportemos nuestro granito de arena para mejorar las relaciones humanas; La vida deportiva te da un crecimiento personal muy importante, como cualquier actividad social. No te encierres en vos mismo, porque aquellos que no tiene amigos o no relacionan con su familia, no van a ser exitosos en su vida, apostemos a la relaciones interpersonales, que nos trae una progresión personal muy importante…Y El deseo que vivamos en paz, que tengamos lo que nos merecemos: un país a la altura de todos los argentinos: que somos una mayoría, que trabajamos toda la vida, con mucho esfuerzo y sacrificios y queremos verlo a nuestro país de pie.
