Una gran curiosidad y un honor para nuestro barrio, es saber que el mundialmente reconocido escritor, le haya dedicado a Villa Luro un poema, que tiene origen en “La luna de enfrente” su segundo libro editado en el año 1925.
Ultimo sol en Villa Luro
Tarde como de juicio final.
La calle es una herida abierta a cielo.
Ya no sé si fue Ángel o un ocaso la claridad que abrió en la hondura.
Insistente, como una pesadilla, carga sobre mí la distancia.
Al horizonte un alambrado le duele.
El mundo está como inservible y tirado.
En el cielo es de día, pero la noche es traicionera en las zanjas.
Toda la luz está en las tapias azules y en ese alboroto de chicas.
Ya nos é si es un árbol o es un dios, ese que asoma por la verja herrumbada.
Cuántos países a la vez: el campo, el cielo, as afueras.
Hoy he sido rico de calles y de ocaso filoso y de la tarde hecha estupor’
Lejos, me devolveré a mi pobreza.
