En esta entrevista recorremos la vida de uno de los actores más talentosos de nuestra escena Nacional, un tipo muy querible, que se muestra con naturalidad y mucha humildad, que trata de vivir la vida dejando huellas. Aprende de la gente común y de los grandes maestros hasta el día de hoy. Villa Luro forma parte de su historia, de su familia, por eso no se olvida de los vecinos, de las calles y plazas, del club… porque siente en su corazón, lo importante que es ser un tipo de barrio; aquí se fue perfeccionando, nutriéndose de todos esos condimentos, que tomaba de la cotidianidad. Mientras vivía en el barrio compuso al “Vasquito” el personaje que lo hizo popular, su destino estaba forjado y la actuación, que lo acompaño desde niño, ya era un sueño hecho realidad.
¿Cómo te presentarías?
Mi nombre es Carlos y mi apellido Belloso. Soy un ser humano caucásico, que además es actor y un pensador de su oficio. Un teatrero que se apasiona sobre un escenario en cada nueva función. Y en la vida personal, me enorgullecen mis hijos que me han permitido ser padre y disfrutarlo siéndolo.
Vayamos a tu niñez ¿cómo fue tu infancia?
Frente a un ferrocarril, y tener el paso del tren tan cerca de mi casa, generó en principio…un clima diferente en mi vida, hasta que me acostumbré a sus ruidos y a su presencia cotidiana, hasta conocía los horarios de los trenes. Y en esa geografía pasé mi niñez, jugando por ahí; no tenía tiempo de aburrirme porque me la pasaba inventando mundos, historias. Tenía muchísima imaginación y hoy agradezco que ese musculo imaginario que empezó a funcionar en mi interior desde muy chico, no me haya dejado nunca, porque me permitió ser un tipo creativo, soñador, sensible y sin duda me ayudo a sobrevivir.
¿Fuiste un pibe travieso?
Era bastante tímido hacía el exterior…con mis amigos del barrio, de la escuela, pero hacía adentro, en mi intimidad, me sentía extrovertido, hasta que un día lo logré, o por lo menos eso creo (risas).
¿Cuándo se fue perfilando en tu interior (extrovertido): la actuación?
Desde muy chico, cuando me encerraba en el baño para jugar frente al espejo, así nació mi primer descubrimiento teatral; porque en el espejo se reflejaba otro mundo imaginario, pero este era, a su vez, muy real. Aunque refleje la realidad invertida, el zurdo es derecho y el derecho es zurdo (risas)…Allí me di cuenta que podía crear distintas caras, gestos, muchos por imitación, porque de chico iba mucho al cine, cuando te daban tres películas en continuado. Algunas las veía varias veces, me fanatizaba.
¿En tu casa había una inclinación a lo artístico?
Mi hermana sin ser artista, fue quien me inculcó un amor hacía el arte, ella me dijo que obedeciera a mis instintos y yo le hice caso. Papá era carnicero, tenía a la electrónica como hobby y otros sueños, hoy mi viejo ya no está, pero trate de cumplir sus deseos, algunos pude desobedeciendo sus indicaciones, pero tratando que desde arriba él me aprobara de alguna manera.
¿Cuándo consideras pasaste del anonimato a la popularidad?
Fue con el “Vasquito” en Campeones (1999), sin duda me hizo popular, porque fue un programa muy exitoso. Ese personaje al que le sigo guardando gran cariño, lo hice desde la ternura, sin herir a nadie; me dio muchas satisfacciones, porque pude interpretar a alguien muy distinto a mí. Lograr ser otro, estas son las cosas que más me apasionan de mi trabajo.
¿Cómo viviste el reconocimiento por la calle?
Un actor se basa en ser reconocido. El que te diga lo contario no respeta el oficio. Son las reglas del juego, y, es más, uno hace lo imposible por ser popular. Pero esto no tiene nada que ver, con cierta gente que es irrespetuosa e invade tu vida, porque piensan que, por ser un tipo conocido, sos parte de su familia, muchos no distinguen entre la realidad y la ficción.
¿Cuál fue el papel que más te gusto interpretar?
Me cuesta nombrarte uno, porque actuando me siento siempre muy cómodo, porque es mi estado natural. Quizás algunos piensen que soy un psicótico (risas) pero mi realidad me dice que todo ese mundo imaginario que se incorporó en mí desde chico y que sigo explorando, me hace darme cuenta, que lo mío era la actuación. Siempre me sentí un actor.
¿Y qué es ser actor?
Es mentira que el actor es un mentiroso, porque vive apasionadamente otras realidades, que a veces siente de verdad, aunque no existan, pero no por eso miente. En mi caso todos los personajes que hice me gustaron, tuvieron su sabor particular, aunque haga de un represor o un asesino. También me gusta que me cueste interpretarlos, porque si no me aburro.
¿Un personaje puede ganarle al actor?
Sí obviamente, muchas veces los personajes salen de mí y me hablan, me retan, pero por suerte pronto se van (risas).
¿Alguna vez la actuación te salvo de algún mal momento?
De pibe, tenía como travesura sacarle patentes a los autos, las coleccionaba. Andaba con un destornillador en el bolsillo… y me la llevaba; cuando llegué a tener un montón, me dio tanto miedo tener todo eso en casa, que las oculté en un terreno, hice un pozo grande y allí fueron a parar. ¿Cuándo me salvo la actuación? En varias ocasiones me descubrieron y para zafar inventaba alguna historia, allí aparecía el actor que ya tenía en mi interior.
¿Cómo es tu relación con Villa Luro?
Total, porque viví en Villa Luro hasta el 2000, coincidiendo con el programa de “Campeones” haciendo del “Vasquito”, en el barrio siguieron mis hijos, yo decidí mudarme a Chacarita cerca de las productoras.
¿Volves al barrio?
Ya casi no vuelvo, porque ya no tengo a nadie por allá, pero cuando paso por algún motivo, reconozco y saludo a todo aquel vecino que se acuerda de mí.
¿Cuál sería uno de tus lugares de pertenencia en Villa Luro?
Recuerdo mucho a la Asociación Vecinal de Fomento “Los amigos de Villa Luro” de Ramón Falcón (5176) porque mi hijo aprendió a jugar futbol allí. Me acuerdo también del buffet donde almorzaba con mis hijos (Bruno y Romina). Un clima muy cordial.
Una vez te dijeron que…
Que me parecía a un actor de la tele…y yo les dije que sí. (risas).
Un encuentro emblemático fue con…
Con Pepe Soriano, actor increíble, con quien tuve la suerte de trabajar y de charlar largas horas, esperando nuestro turno para grabar (RRDT). En realidad, admiro a todos los Pepes, tengo debilidad por Pepe Arias, Pepe Biondi, Pepe Iglesias “El zorro”, por Pepe Marrone…Y todos los Pepes que se te ocurran.
Un llamado inesperado…
Cuando me avisaron que había ganado un premio en Cannes por la película “Con los pies en la tierra” era un concurso que se hacía aparte del premio oficial, pero no deja de ser un premio en Cannes.
Un consejo que recordas…
Como afeitarse en forma correcta: Se masajea la cara con agua caliente, se enjabona con agua tibia y se pasa la navaja (en mi caso una maquinita track II) por agua bien fría y el corte es perfecto. Lo aprendí de una película de los hermanos Cohen “De paseo con la muerte”.
¿A quién conociste gracias a la actuación?
A muchos actores increíbles, algunos colegas talentosos y otros una leyenda. El que te nombraría, si me pedís elegir es a Alfredo Alcón, un compañero genial, divertido, muy profesional; de una magia, pocas veces vista.
¿Qué personaje del barrio no debería quedar injustamente en el olvido?
Hay muchos personajes que desearía estén para siempre. Hay un empleado de una verdulería que tuvo problemas con las drogas y situación de calle. Se recuperó y consiguió ese trabajo y está muy agradecido a sus empleadores. Tenemos charlas donde me motiva a ver la vida con mucha alegría.
¿Cómo definirías a tu personalidad?
Voluntarioso, si hay que hacer una cosa la hago. Nunca estoy esperando que golpeen mi puerta, porque antes lo hago yo. Y siempre tengo que estar buscando algo. Soy de Aries, el primer signo del zodiaco, es el que va adelante, el que encara las cosas. Si alguien dice “Quien quiere pasar” yo ya estoy ahí al lado de quien lo pide.
¿Cómo nos definirías a Villa Luro?
Una zona fronteriza que convive con Liniers, Mataderos, Versalles que marcan los límites entre la capital y la provincia. Villa Luro además lo relaciono con el Oeste; el tren en Villa Luro me unía con Morón… con Ciudadela, Ramos Mejía… Barrio es pertenencia, es donde uno nació o decide vivir y es familia, son los vecinos, es cooperación, es solidaridad. Lo viví en Villa Luro y hoy también lo siento en Chacarita, el barrio que me adoptó.
Agradecidos por esta cálida entrevista te pedimos un saludo para el barrio y los lectores.
En principio decir que el barrio fue importante para en la familia, mis hijos son de Vélez, no le dieron bolilla al padre que es de Boca. Villa Luro siempre será un buen lugar para volver. Saludos al barrio, a sus vecinos, a sus calles románticas y a todos los lectores de Mirando al Oeste.
