Esta nota llegará con mucha nostalgia al corazón de todos aquellos “chicos cincuentones”, porque nuestro entrevistado “Cañito” fue junto a su papá “Firulete” uno de los payasos de esa generación. Con su sano y divertido humor, marcaron una etapa inolvidable de la televisión nacional hasta el año 1983, que salieron del aire, pero no de la vida de los chicos, porque hasta el día de hoy Gerardo Samaniego se sigue pintando la cara y alegrando a los niños, haciéndolos reír y disfrutar. Federico Fellini, escribió en una oportunidad: “Los colores del payaso, son blanco y rojo, no creo en los payasos tristes; porque el color de un payaso no es pintura, sacan los colores dentro de su corazón. Si esto no fuera así, el espejo les devolvería una imagen gris. La verdadera tristeza es la de quienes no se conmueven ni sonríen cuando ven las piruetas de un payaso” … Mirando al Oeste, tuvo el placer en 2002 de entrevistarnos con Firulete, y hoy renovamos y revivimos aquel encuentro con su hijo Gerardo, el querido Cañito, que se emocionó en esta nota recordando a su padre, un tipo ejemplar e inolvidable con o sin maquillaje.

¿Cómo te presentarías?

Mi nombre es Gerardo Samaniego, pero soy más conocido desde el año 1967 como “Cañito” hijo de “Firulete” y como su compañero de los escenarios y en la vida.

Al igual que tu papá pocos te deben llamar por tu nombre

Me pusieron Gerardo, porque se estilaba en aquellos tiempos, poner el nombre del padre, de un abuelo o de un pariente cercano; mi mamá “Rosita” que era actriz del circo criollo, se llamaba Vicenta de segundo nombre, por un tío que se llamó Vicente; un hermoso nombre, pero que no le gustaba a mi vieja. Yo me llamo como mi papá, aunque pocos le decían Gerardo, solo sus hermanas. Sus conocidos del circo o del barrio le decían “Rulo”, porque tenía un pelo muy enrulado. Después cuando se puso el nombre “Firulete”, ya le quedó, todos lo empezaron a llamar así, a mí lo mismo, pasé a ser “Cañito”

Recién nombraste a las hermanas de tu papá ¿una de ellas vivía frente al viejo Fortín de Villa Luro?

Basualdo 811 en esa dirección vivía mi tía, a metros de donde estaba la cancha de Vélez: “El famoso Fortín”, mi tío Juan José Muñoz Jugó en la primera del club, y papá, que jugaba menos al arco, en todos los puestos de la cancha…  se probó de pibe en Vélez, porque era muy bueno y tuvo posibilidades de jugar en la primera de Banfield y en Nacional de Montevideo (Uruguay), pero eligió quedarse en el Circo, que estaba desde sus 5 años, cuando mi tía Carmen Muñoz, que era actriz de radio teatro, lo llevó al Circo de mi abuelo Jaime, el papá de mamá. Pero el futbol nunca lo dejo hasta sus últimos días con 80 años se ponía los botines y siempre me recordaba que jugó en las canchas de All Boys, Argentino Juniors, Atlanta…Pero mi viejo nació, con el Firulete adentro, como Maradona nació con el 10 dentro del corazón, ¿quién le enseño al Diego a jugar a la pelota? Son tocados por la barita, únicos.

¿Vos naciste en el Circo?

Claro, vino la partera a la casilla del circo donde vivíamos, que era tan cómoda como una casa, y allí nací, ninguno de los tres hermanos nacimos en un hospital, Carmen mi hermana mayor que todos la recuerdan como “Rosita” nació en Caseros y mi hermano menor Jaime en Lanús; por eso todos tenemos direcciones distintas, porque era según, donde estuviera el Circo en esos momentos; yo, por ejemplo, soy Carupensé nací en Carupa, en las cercanías del Tigre. De lo que me acuerdo patentemente es cuando llegó la partera para mi hermano, como no querían que estuviera ahí, me hicieron hacer desde la cama a la puerta un alfombrado de diarios para recibir a la cigüeña (risas) y fíjate la inocencia de un niño , que cuando escuche llorar a mi hermano, anunciando su llegada, yo me dije “esta cigüeña, me engaño y entro por la ventana” (risas)…El único que nació en un hospital fue mi viejo, en el Salaverry.

Claro porque tu papá nació en el hospital de Mataderos, porque era del barrio

Vivían en Alberdi y Tellier, era del año 1923, en esos tiempos estaba mucho más despoblado, y le gustaba andar por Villa Luro, por mi tía, contaba que jugaba a la pelota en los potreros y en la Plaza “Ejercito de los Andes” (Rivadavia al 10400) antes la llamaban “la de la comisaria 44”, jugaba también en el Club Leopardi…y andaban mucho en la calle, incluso salía a pescar con sus amigos en el Cildañez y en el Maldonado, siempre sacaban algún bagrecito de los arroyos, también anguilas, ranas y todo se lo comían, a veces era peligroso el arroyo, donde también se bañaban, hubo en sus aguas muchos pibes ahogados. También me decía que en el barrio había conocido a justo Suarez “El torito de Mataderos “recordado boxeador, que incluso hoy tiene una estatua y por mi tío al cantante Alberto Castillo, que era de Homero y Alberdi. Pero sin duda el personaje que más lo impacto fue “El pibe Cabeza” a quien mi viejo le vendía el diario. Siempre cuando veníamos de trabajar y con el auto agarrábamos Alberdi a la altura de Escalada, creo que la calle es Guardia Nacional, siempre me decía “ves en ese árbol lo mataron en un enfrentamiento policial al Pibe Cabeza” …Y después conservó un gran cariño por Vélez, cuando en 1968 logró el campeonato, me dijo “Mi viejo y querido Vélez saliste campeón”

¿Cuándo te pintaste por primera vez, tu cara de payaso?

Aprendí a caminar en el Circo, a mis 2 años, ya me pintaban la cara y nos mandaban a la pista y después, cuando fuimos un poco más grande, hacíamos el reprise, que se hace, cuando desarman un trapecio para otro número Circense, en esos 10 minutos, salíamos a hacer alguna payasadita cortita para darle tiempo a los peones, estábamos con mi hermano y mi tío Santiaguito.

Escuela de Circo, no había, todo lo aprendiste mirando, preguntando…practicando

La escuela es el Circo, el de la viruta en el piso, el de los pibes que te decían “le acomodamos las sillas, si nos regalan la entrada” y soy del circo del rugido de los leones. Fui trapecista, malabarista, me gustaban más los números de altura, estar allá arriba colgado del trapecio, en aquellos tiempos no había seguridad, no se usaba el arnés que hoy es obligatorio, vos te caías y si no tenías la red abajo te podías hasta matar, de pibe tuve una mala experiencia, me vine abajo, estaba a unos 5 metros, por suerte estaba mi viejo cuidándome, cuando me vio caer, se ubicó para agarrarme y caí arriba de él, que me hizo de colchón, me levanté y termine de practicar el número, pero mi papá estuvo como un mes con dolor en la espalda, porque aunque yo tenía unos 9 años igual tenía mi peso

¿Llegaron a tener algún accidente grave?

Nosotros no, lo más accidentado que nos pasó, fue en un Circo en el año 1953 en Parque Patricios, se escaparon los leones de las jaulas, eran 3, por negligencias de un peón, y se controlaron, habían ya atacado -aunque eran criados con mamadera- a un perro y a una llama, ahí se acordaron que eran animales. Entonces le avisaron a mi viejo y él con una silla de un bar vecino los fue guardando de vuelta en sus jaulas, lo respetaban los leones más que al adiestrador, pero se armó tal alboroto, ese día, que llegaron la policía a los bomberos y hasta el Ejercito, porque un vecino hizo una denuncia

¿Quién reemplaza a tu papá, cuando haces las funciones?

Leonel que es mi sobrino nieto, su nombre es “Dinamita”, lo imita muy bien a mi papá, se pone todo lo que era su ropa, hace la parada de los pelos y dice lo de “Son las siete menos siete, faltan siete, para las siete”, hacemos el boxeo… Salvando las distancias, porque no es fácil imitar a Firulete, me acompaña y hacemos un buen equipo, lo que no hacía con mi viejo lo hago con él. Y al final de toda función canto con la voz de mi papá. Cuando murió, sino hubiera sido por Hugo “Rabanito” que me acompaña hace 50 años y “Dinamita”, no hubiera podido seguir con esto. Me fue más o menos bien, pero cuando se me cruza mi viejo, me tengo que ir del escenario, yo soy muy duro, pero me emociono por cualquier cosa

Justamente el 26 de julio, será el día del Payaso Argentino

Por el nacimiento de papá que fue ese día, Idea de Miguelito Balmaceda un amigo, profesor y payaso del corazón, se le dio por hacer esto y cada vez hay más apoyo para que se incorpore esta celebración, pero me gustaría hacerla bien, con una gran función y todo gratis para grandes y chicos.

¿Cómo es tu vestimenta?

Yo nunca use peluca, tengo una peluca blanca puesta ahora, que es mi pelo (risas); uso mi gorrito de colores como siempre; después mi traje, una camiseta o remera rayada y los zapatos que son grandes y cómodos, porque siempre salto y corro. Los últimos zapatos de mi viejo los tengo guardados, porque a Leonel no le entran, pero sí se pone sus pilchas, su sombrero y la camisa blanca de cuello largo que usaba papá. Y la caracterización nuestra, es la que tenés que tener: blanco y rojo del corazón; siempre con alegría, con la carita para arriba, porque si vos te pintas con la cara para abajo, le das amargura a la gente.

Cañito, siempre se muestra como el payaso vivo, el inteligente, sin embargo, el zonzo lo termina siempre embromando.

En todas las parejas de comicios, como fueron incluso “El gordo y el flaco”, o Don Pelele y Barbieri, el zonzo es el que logra hacer enojar al vivo. “Cañito y Firulete” es lo mismo, yo siempre quiero ganar y pierdo…Y por eso nuestros actos siempre termina con: “Cañito que pasooo!!!?”

Fueron muchas las frases celebres

“Rosita prepárame los ravioles” es otra que la seguís escuchando hoy, la gente se la acuerda…Un productor de canal 11, que era el “Tano Nocci” le dijo a mi viejo una vez, seguí con esa frase, porque va a entrar en el corazón de la gente. Me acuerdo que esa noche papá le pidió a Mamá que preparará ravioles y compró una Coca de litro, era un jolgorio. A partir de esas apariciones, de las primeras en TV que hizo, empezó a ser reconocido.

Hasta los años ochenta estuvieron en la televisión, ¿Tuvieron después posibilidades de volver con “Cañito y Firulete”?

García de Crónica nos quería llevar de vuelta a la pantalla chica, nos ofrecían mucha plata, pero nosotros dijimos: “vamos sí hacemos lo que hicimos siempre”, porque sabíamos que podíamos terminar pasando los números del PRODE como le pasó a “Carozo y Narizota”.

¿Si tuvieras que nacer de vuelta?

Querría nacer otra vez en un circo y vivir allí.

 ¿A qué atribuís la vigencia que siguen teniendo?

Hoy, aunque se diga que los chicos no están acostumbrados a reírse de cosas inocentes como las que sigo haciendo, a mí se me sigue cayendo la torta en la cabeza, las risas siguen presente y sabes ¿por qué? Porque los pibes no pierden su inocencia, los que se la quieren hacer perder son los grandes. La vigencia se la debemos, a que siempre hicimos lo mismo y las respuestas la vemos hoy en las redes sociales, la gente que no sabía de uno, se alegra y pregunta adonde nos pueden volver a ver.

¿Que nos podes decir del barrio de Villa Luro?

Villa Luro era el barrio que mi papá defendía siempre, era su lugar, cuando uno es chico se te hace larga la vida y cuando sos grande se te hace corta, con esto quiero decir que los recuerdos de infancia se te hacen eternos. En Segurola y Rivadavia, tuvimos una carpa y me acuerdo que de pibe volanteaba por las calles y los negocios de Villa Luro, donde también me dejaban pegar los afiches. Nos mudamos a varios lugares de Villa Luro con el circo. En Vélez trabajamos en una fiesta multitudinaria por el día del niño. Y en el barrio también tenemos a un amigo, el ex jugador de Vélez Pichino Carone era primo hermano del payaso que trabajo con nosotros “Viruta”, falleció unos pocos años…. Cuando partió otro pedazo de mi vida se fue con él.

¿Cómo definirías a la palabra barrio?

En principio el barrio fue el circo, porque éramos errantes, estábamos de un lado a otro, y cuando vivencié, estar un tiempo en un lugar, descubrí que el barrio es la vida, es el primer beso, es amistad; el circo es un mundo aparte, porque yo no tenía barrio, allí no tenía amigos de mi edad, y cuando conocía algún pibe, papá mucho no quería que vinieran, porque eran traviesos y estaban los animales. Y hoy vivías aquí y al otro día nos mudábamos a kilómetros

¿A tu personalidad, como la definirías?

Cuando me pinto la cara para ser Cañito, se fue Gerardo. La personalidad de Cañito es la de vivir la vida a mil por hora, trabaja para sacarle la sonrisa y el aplauso a un pibe. Y la personalidad de Gerardo es la de un tipo común, muy alegre, tengo mis cosas y momentos, como todos; pero donde estoy hay alegría. Soy muy nostálgico, me emocionan mucho los recuerdos de la gente que me acompaño y ya no está. No tiene nada que ver uno con el otro; Gerardo, debería corregir el querer que todas las cosas le salgan en 5 minutos, igual nunca me salen, (risas) eso no lo voy a aprender nunca. No creo en los payasos tristes; el que personifica a un payaso tiene que tener alegría en su corazón, eso sí comparten Cañito y Gerardo.

Vamos a jugar con la imaginación ¿Si pudieras reencontrarte con alguien de tu pasado elegirías a tu papá?

Obvio le daría un abrazo interminable y le diría donde hacemos nuestra próxima función

Te pedimos un saludo para los lectores de Mirando al Oeste

En principio quiero agradecer a la revista, demuestran que su trabajo lo hacen con mucho amor, a los lectores, a la gente siempre les digo que hay que pensar más en el otro, tenemos que ser menos egoístas  y más solidarios, las cosas hay que hacerlas de corazón y con amor; reflexionemos que tenemos un mundo, un país un barrio que es único; sin embargo pareciera que no lo queremos, tenemos inundaciones, incendios… cada día más edificios, que te tapan el cielo, el de arriba se está enojando con nosotros y la naturaleza también. Pero si juntos nos concientizamos, el futuro debe ser mejor.

¿Y el saludo…?

Como diría “Firulete” – nos habla con la voz de su papá- “Hasta luego, un hasta pronto, que Dios los guie a todos y hasta chauuu. Hasta chauuu chicos…amiguitos muy pronto volveré y otra vez con ustedes, saltaré, cantaré y reiré”.