La Sensibilidad una herencia
Mi nombre es Sandra Sandrini, soy actriz y también hago otras cosas. Nací en este hermoso país que es la Argentina y tengo el honor de ser la hija de dos persona muy queridas y reconocidas: Luis Sandrini y Malvina Pastorino; tengo mi vida hecha por mí y también toda esta historia tan linda y especial que fue haber vivido con mis padres, que para el resto de las personas eran famosos por pertenecer al ambiente artístico.
Pasan los años y te siguen asociando a tus padres…
Sí y sigue siendo muy natural para mí; es como tener un brazo y querer tener el otro. Es parte de mi historia, lo que pasa es que cuando una persona es tan popular, se proyecta una gran cantidad de energía y de cosas que son parte de quien las proyecta y no de quien las recibe. En ese sentido, yo estoy muy orgullosa de la labor de mis padres y de ellos radica mi conocimiento de lo que es la actuación y que siga en la familia y ocupe un “gran lugar”, no se puede negar y estoy muy orgullosa de haberlo tomado.
¿Te ayudó llevar el apellido Sandrini?
En parte, tiene su lado maravilloso y su lado oscuro, a veces no ven tus virtudes por ser la hija de…No se dan cuenta o no te valoran por eso. Pero también hay otras personas que te abren puertas por solo invocar tu apellido. Creo que lo importante es saber quién es uno, porque uno no es sus padres. Tiene cosas de cada uno de ellos, que te pertenecen, pero necesitas hacer tu “propia historia” para ser individuo, sino quedas pegado a algo que no es.
¿Cuándo se despertó en vos la necesidad por actuar?
A los 18 años empecé a trabajar, hice teatro y cine con papá. Después tuve un periodo largo donde me alejé de la actuación y después volví, porque me interesa profundamente el ser actriz, se trabaja con la ilusión, es una profesión muy delicada y hermosa. También escribo, me gusta muchísimo hacerlo.
¿Cuándo y porque viviste en Villa Luro?
Fue en los comienzos del 2000, viví en Villa Luro un tiempito, en el barrio había vivido mi madre muchos años y tengo familiares por allí cerquita. Así que evidentemente esos pagos de nuestro querido Oeste Porteño estaban en mi subconsciente (risas). Además, cuando lo empecé a conocer como vecina me pareció hermoso.
Justamente te quería preguntar ¿Cómo lo recordás al barrio?
A Villa Luro lo recuerdo muy lindo, es más siempre vuelvo a visitarlo y me gusta mucho volver a verlo; es un lugar muy tranquilo y cómodo, hermoso para vivir; con casas preciosas, muchos árboles. El tiempo que estuve en el barrio…me gustó mucho porque funciona muy bien cómo tal.
¿Te reconocían los vecinos por la calle?
Al principio no tanto; después se fue corriendo la noticia, pero siempre fueron muy amables y respetuosos.
Vayamos a tu infancia ¿Cómo fue criarse entre escenarios?
Estar en un teatro con sus escenografías y demás te lleva a un mundo mágico y más para un niño, en ese sentido fue muy agradable y después estaba esa cosa permanente de la popularidad que me deslumbraba y por otro lado me molestaba. Porque mi papá incluso hoy año 2022, sigue siendo popular. Fue un fenómeno casi sin igual su trayectoria.
De hecho, recientemente se hizo una película de su vida
Es un documental que yo realicé con mis hijas, ellas participaron como profesionales y es bastante extenso y trata sobre la vida y la obra de papá, creo que es un trabajo muy bonito en cuanto a imágenes, tiene entrevistas; también fotografías y películas antiguas y dibujos animados. También toma un poco la historia del cine a través de Luis Sandrini, porque la vida de él fue en sincronía con el nacimiento de la industria cinematográfica argentina y del cine sonoro y también del pasaje del teatro popular de los circos a los barrios, entonces tiene una temática de rescatar la historia de teatros, de películas, de actores…, y de miradas posteriores siempre atravesado por la obra de papá…y espero que se pueda difundir como creo la película se lo merece.
¿Cómo lo recordás vos a tu papá?
Un hombre callado, como esos “tanos” antiguos, metido en sí mismo, muy cariñoso, se percibía su sensibilidad permanentemente y además era una persona sumamente bondadosa; respetuoso y complaciente con sus hijos; en una ocasión, como le gustaba la carpintería nos hizo una casa de muñecas gigante; él arreglaba todas las cosas, le gustaba trabajar con sus manos como un artesano.
Un admirador del personaje Felipe que hacía tu papá es Diego Capusotto
Sé que Capusotto es de Villa Luro, nunca me lo crucé por el barrio, me hubiera gustado, y a mi hija ni hablar es una de sus admiradoras. Es muy talentoso, me lo puedo imaginar trabajando con papá, incluso hasta personificándolo.
Vamos a jugar con la imaginación, si pudieras reencontrarte con tu papá ¿qué le dirías?
Me gustaría abrazarlo, agarrarlo del brazo y quedarme en silencio; sentir su presencia, que la tengo en mi interior, pero ya físicamente no está. Después seguramente hablaríamos.
¿Y con tu mamá?
Le preguntaría algunas cosas, que haría ella en determinados momentos, o que piensa de esto o aquello…También siento la necesidad de quedarme con ella un rato a su lado.
¿A tus hijas les gusta ser las nietas de Sandrini y Pastorino?
De su abuelo preguntaron más, lo miran con curiosidad, porque a mamá la conocieron. Ella adoraba a todos sus nietos por igual, tienen muchos recuerdos en común; pero a papá no pudieron conocerlo; Carla tenía solo un año cuando murió.
¿Qué similitudes tenes con ellos?
Mamá era mucho más habladora y tenía una complejidad de su vida y de su historia, en eso soy parecida a ella, pero a veces también siento y me gusta el silencio…ese mirar de papá; es como un pulso interno que comprendo y comparto
¿Alguna anécdota por Villa Luro?
No sé si son propiamente anécdota, voy a contarles dos, la primera fue el de haberme enterado viviendo allí que mamá era de Villa Luro, hasta esos momentos lo desconocía, es como que de alguna manera pisé mismos lugares y la otra es que encontré en Villa Luro a una perrita que nos acompañó muchos años y la quisimos mucho…mucho y eso fue algo que nos regaló el barrio.
¿Qué opinión te merece nuestra revista Mirando al Oeste?
Es muy valiosa, porque toma la vida de un lugar en presente y en historia; y eso es muy interesante porque los que vivimos de alguna manera de la memoria es muy valioso; que vuelvan a ver después o en el momento y eso es muy rico, en general buscamos tomar partido hacía un lado u otro y cuando se puede narrar lo que paso y pasa a través de entrevistas a personas a investigando lugares…es muy valioso y la revista lo hace muy bien.
¿Qué estás haciendo ahora?
Hace años, incluso cuando vivía en Villa Luro ya hacía astrología, ahora desde casa, este año trabajé como actriz en una miniserie que todavía no se estrenó que supongo se va a dar en México primero y estoy en un proyecto y esperando siga difundiéndose el documental que se proyectó con gran éxito en la “noche de los museos” con entrada libre y gratuita.
Por último te pido una despedida para los lectores de Mirando al Oeste
Un abrazo fuerte; siempre llevo conmigo esa etapa de mi vida, recuerdo mucho al barrio, a sus comercios, de haberme movido con mucha tranquilidad, de haberlo disfrutado…me gustaba, en primavera…en otoño. Soy una amante de la naturaleza y en Villa Luro estaba presente, porque tiene esas características de barrio.,. Con sus plazas, con sus casas con plantas, así que mi cariño, un beso enorme y vuelvo a repetir siempre llevo conmigo al barrio, es cómo que en cierta forma sigo estando un poquito allá
