-Nota archivo Mirando al Oeste-

Nacido un 20 de diciembre de 1934; es un legendario periodista y comentarista de futbol reconocido por todos en el país.  A lo largo de su carrera ha cubierto 17 campeonatos del mundo, desde Suecia 1958 hasta la más reciente: Qatar 2022, en donde como todos los argentinos se ha emocionado por nuestra tercera copa, aunque Macaya, fiel a su estilo “serio y discreto” cubrió todos los festejos con total objetividad y pluralismo.

La niñez de Enrique Macaya Márquez

“Jugar al fútbol era una condición común para todos los pibes de mi época, porque estábamos mucho tiempo en la calle y naturalmente la pelota era lo que más nos atraía. A cincuenta metros de casa vivía Alfredo Distéfano y aunque es mayor que yo al vivir tan cerca estaba con él, era un poco de la misma barra o por lo menos eso era lo que pretendíamos los que éramos más chicos. Nunca pensé en jugar al fútbol en forma profesional, pero sí jugué mucho entre amigos en el Parque Avellaneda y dentro de la cancha me transformo, grito como loco, me enojo mucho”.

Cuándo empieza su carrera

“A los 15 años empiezo como empleado en radio El Mundo y a los 17 ya empiezo a hacer periodismo deportivo, nunca imaginé que iba a llegar a transmitir 14 mundiales, conocer tantos países, tantas culturas y costumbres y todo se lo debo al fútbol. Desde el primero al último mundial siempre hay alguna anécdota para contar, por eso en el año 1996 hice un libro escribiendo acerca de estas experiencias que se convirtió sorpresivamente para mí en un éxito”.

Sus recuerdos del barrio

“A Villa Luro llegué ya casado con mi mujer Noemí Fernández, ella era del barrio, vivíamos en Morón y queríamos radicarnos en capital y qué mejor que Villa Luro el barrio de Noemí, encontramos una casita que nos gustó en la cortada de Milton y Yerbal a pesar del ruido del tren, del que uno rápidamente se acostumbra, además estábamos cerca de la casa de mis suegros y aunque ya no vivamos más en el barrio tengo gratos recuerdos de Villa luro, como olvidarme de la canchita que teníamos frente a casa y del festejo de los cumpleaños de mi hijo en ese lugar, que sigue estando todavía. Antes era un potrerito, un triangulito de tierra y ahora es una canchita mejor organizada y muy concurrida…”

Vivir en un barrio para Macaya Márquez es….

“En los barrios lo lindo es su historia, la chica, la grande, la simple, la compleja. Propondría trabajar desde las escuelas y en las casas por la recuperación de las costumbres barriales, volver a conocernos como vecinos, porque el barrio es familia y unión; por eso mi deseo es que brille la solidaridad y el compromiso para mejorarnos como comunidad. Fomentar la amistad entre todos y a mis ex amigos del barrio les digo que siempre los recuerdo”.