El avance reciente de los complejos multicine localizados en zonas comerciales ha venido a rescatar una práctica colectiva que se encontraba en extinción. La diversidad de películas que ofrecen en simultáneo, las pequeñas dimensiones de las salas y el sonido envolvente con que cuentan son algunas características de este fenómeno de las dos últimas décadas.
Mientras los tradicionales cines barriales cerraban sus puertas o se reconvertían en templos evangélicos, a fines de 1996 se inauguró el primer complejo multicine, y con ello se inició el retorno al cine como espectáculo, un hábito que había caído en desuso debido al boom que habían tenido los videoclubes hacia fines de la década de 1980.
Sin embargo, esta nueva versión ha relegado la mística que ofrecían aquellas grandes salas de barrio en las que era posible pasarse una tarde entera mirando una y otra vez hasta tres películas en continuado. Eran tiempos en los que el cine constituía un espacio de encuentro vecinal y donde amigos y familias confluían para participar de la avant premiere.
Cada película de entonces tenía la capacidad de definir una época. Tal el caso de films como: “Los muchachos de antes no usaban gomina” (1969), “Gitano” (1970), “Los muchachos de mi barrio” (1970), “La sonrisa de mamá” (1972), «Las aventuras de Hijitus» (1973), “Los chicos crecen” (1974), “Yo tengo fe” (1974), «Petete y Trapito» (1975), “Los Irrompibles” (1975), entre otras.
Debemos recuperar aquél cine de barrio porque allí se atesora también nuestra historia, nuestra memoria, nuestra identidad.
Desde hace unos años, el antiguo Cine Teatro Gran Rivadavia, ha recuperado su esencia, albergando obras teatrales de alto nivel, que se han descentralizado llegando a los barrios, para que en las zonas más alejadas del centro capitalino también podamos deleitarnos con el arte escénico. Actualmente está en cartel una obra con el conocido y muy querido por quienes hacemos la Revista, Diego Capusotto, quien vivió sus años de infancia y juventud en las calles Milton y Saráchaga y antes de ser actor cómico, era un eximio futbolista en el Club Stentor.
Arq. Guillermo Tella – Doctor en urbanismo
