Villa Luro lo vio nacer y crecer, las calles del barrio fueron cómplice de sus travesuras, en los tiempos en que jugar en la calle era cotidiano y seguro, después llegaron los años de estudio, tras una buena primaria siguió una mejor secundaria en el Comercial 30, donde a Adrián se le despertó la vocación por el periodismo. Los años pasaron y fue trabajando en principio en un diario local “La Vía”, luego en una radio…hasta que llegó a la televisión, todo fue sin pausas, pero con mucho esfuerzo. Hoy vuelve a ser un INTRUSO en AMERICA TV, volvió al ciclo que lo vio crecer y en donde el público lo empezó a querer porque, sin lugar a dudas, Adrián Pallares es un tipo querido por sus colegas y por la gente, que se lo demuestra en calle permanentemente.

¿Como te presentarías?

Como periodista y padre de familia, que es a mi entender lo más importante en la vida, antes que cualquier otra cosa. Tengo 56 años y viví gran parte de mi vida en Villa Luro; por eso cuando me preguntan de donde soy digo orgulloso de Villa Luro.

Vamos a tus años de infancia en el barrio

Una infancia muy linda con padres que trabajaban mucho, me recuerdo jugando cerca de donde vivían mis abuelos paternos, en la calle Basualdo y Schmidel; teníamos una hamaca que habíamos improvisado en nuestra vereda atada a un árbol con sogas, después me gustaba andar en bicicleta con mi hermano Gustavo, nos gustaba el recorrido que hacíamos hasta la cancha de Chicago, también de las carreras con los autitos en el cordón de la vereda. Y a la casa de la Abuela la recuerdo como muy campestre, muchos arboles: limoneros; quinotos, plantas y plantitas; y había también animales no solo perros y gatos, se sumaban patos, conejos, chanchitos de la india…era como vivir en un zoológico (risas). Me recuerdo como trepándome y cayéndome, quizás por mi torpeza (risas) que también me hizo poco atractivo para jugar al futbol con los amigos…me decían “pie redondo”.

En esos años te definías como….

Un pibe solitario e introvertido, lo fui hasta mi adolescencia. Y por ser hermano mayor, tuve una imagen más paternal y de hecho sentía que tenía que ser así.

¿Una anécdota?

Una vez me escape hasta el cementerio, para llevarle flores a un tío, al que yo quería muchísimo. Recuerdo también el reto de mi mamá cuando llegué a casa.

¿Eras buen alumno en la escuela?

Tuve y tengo un gran valor en la vida y es ser muy memorioso; en los actos escolares me hacían actuar y me daban los textos más extensos, porque no me los olvidaba. Hice de San Martin, Cristóbal Colon; solo protagónicos (risas). De la primaria guardo los mejores recuerdos y fueron muy lindos también mi paso por el secundario en el Comercial 30 en San Blas y Víctor Hugo.

¿Contanos como nace tu vocación por el periodismo?

Precisamente en el Comercial 30, en esos años de estudiante hice mi primera entrevista, fue en el Congreso y a Marcelo Stubrin; ese día supe que iba a ser periodista, por eso estudié Comunicación Social. Trabajé en el diario “La vía” que salió en los noventa en Villa Luro, ya estaba Mirando al Oeste como una revista muy presente; también en esos años hice radio en Mataderos, seguí haciendo cosas, siempre desde abajo…Hasta que arranqué con esto, con los programas de chimento, atendiendo el teléfono en una radio, fue todo muy progresivo. Siempre tuve un trabajo básico, que era con lo que vivía y fui constante en los lugares donde laburé. Hice en televisión un primer trabajo, que fue de critica de cine, haciendo esa columna, me preguntaron, si me animaba a dar un paso más grande, porque estaban armando la vuelta de Viviana Canosa en el 2006. Fue la entrevista laboral más corta de mi vida, me hicieron solo tres preguntas y al otro día me llamaron y quedé. Así empezó mi carrera de chimentero. Hoy con INTRUSOS en América con su amigo Rodrigo Lussich.

¿Cómo definirías a la palabra barrio?

Para mi el barrio es Villa Luro, lo adoro, me gustaba y me sigue gustando, lo relaciono con la gente que mas quiero. Es además el lugar donde nací y donde crecí, donde están mis padres, hermano, sobrinos, es lugar donde tengo amigos, donde está el club, la estación, las vías. El barrio es familia.

¿Tus entrevistas siempre salieron como pensabas?

El bajón es cuando se te cae un ídolo, personalmente en un mano a mano, me doy cuenta cuando (el entrevistado) no es como te lo imaginabas; no voy a dar nombres (risas). A veces sería mejor no conocerlos, para no tener esa imagen que no esperabas; pero ojo, que a veces te podes sorprender también para bien…y tampoco voy a dar nombres (risas).. Me hubiera gustado entrevistarme con Maradona.

¿te consideras una personal espiritual?

Creo en Dios, me siento en muchos de mis procederes como una persona espiritual, pero también tengo una faceta muy terrenal, que solo cree en lo que ve.

¿Qué cosas del barrio de ayer, te hubiera gustado que sigan presentes en la geografía barrial?

 Extraño a los chicos jugando en las calles hasta cualquier hora, solos o con amigos bajo la luz de la luna…con la pelota, la bici o jugando a las escondidas. Trato de ser un buen padre; soy optimista y busco siempre ver el lado bueno de las cosas, por eso me acomodo a la realidad. Sabiendo que mis hijas no viven en los tiempos de mi juventud, pero creo que ellas también dirán en unos años, que tuvieron una infancia feliz.

Por último, queremos preguntarte ¿Qué opinas de mirando al oeste?

Mirando Al Oeste es un clásico en Villa Luro, y sinceramente es un referente entre los periódicos barriales, me da mucha alegría, haber formado parte, en mas de una oportunidad; es una alegría hoy tenerla a mano digitalmente, al no vivir ya en el barrio la tengo a solo un click. ¡Soy lector de Mirando al Oeste y lo digo con satisfacción!