Esta bello y remozado el Cine Teatro El Plata, histórica sala de Mataderos, cerrada durante tantos
años: ubicada en la Avenida Alberdi 5765, en los límites con Villa Luro Sur, a metros de donde vivió
y pasó su infancia y juventud ni más ni menos Alberto Castillo, el cantor de los 100 barrios
porteños; enmarcando otro eslabón anecdótico a este rincón de nuestro querido oeste porteño,
que en los últimos meses tomó un protagónico no solo en la Ciudad, sino en todo el país.
Hubo muchos detalles anecdóticos que hicieron que todo fuera inolvidable; en principio volvía al
barrio Rita Turdero “la pantera de mataderos” un personaje inolvidable para los vecinos, que la
tomaron como una hija prodigio del barrio, tras aquel exitoso programa televisivo… aunque quizás
nunca había pisado este suelo, pero un día se hizo realidad Moria Casan arribo a la republica de
Mataderos y fue recibida por la gente como la ESTRELLA que es, pero también como una amiga, un
par.
El vínculo de la artista con la gente fue de gran cercanía, quizás por una decisión suya, o sin duda
colaboró a concretarse; y fue el permitir a los vecinos y comerciantes del barrio a asistir a dos de
los ensayos de la obra antes de su estreno. Fue todo un acontecimiento, aquellos que pudieron ir,
lo comentaban en el almacén, en la verdulería, en la esquina, en la puerta de casa. Fue una
REVOLUCION.
JULIO CESAR, es una versión libre de José María Muscari, donde MORIA CASAN interpreta
magistralmente al dictador Romano, en una de las obras más emblemáticas de William
Shakespeare, que de la mano de Muscari y su excelente elenco traen a escena una historia de
amores escondidos y poderosas mentiras políticas. Brillante obra, de tremenda repercusión. El
público la reconoce, por eso las localidades siempre fueron agotadas.
El 19 de junio su última función, no se sabe si se va a reponer aquí, lo cierto es que Moría Casan
pidió que sea nuevamente esta sala, el lugar cuando se reponga…¿El porqué de tanto amor?
Varios, pero todo se sintetiza justamente en la palabra amor; porque el cariño fue incondicional,
incluso tanto Casan como sus compañeros se enamoraron de la reacción de la gente en cada
función, “por momentos parecía una cancha de futbol”, por como los vecinos festejaban
situaciones… Aplausos, silbidos, canticos, risas… Una función inolvidable para todos, con el deseo
que se reponga en el Cine Teatro El Plata.
