Un día de diciembre, mi hija llegó a casa y me comentó: “Debe estar cortada Rivadavia porque el 8 venía por Lacarra”.
Otro día, pasó un 5 de color celeste ¿¿¿¿¡¡?!!!!
Tanto el comentario como el color, quedaron archivados en mi inconsciente hasta que a principios de enero, mientras esperaba el 2, vi que un 8, que doblaba desde Lacarra, traía una leyenda que decía “EX 5”.
¡Así que no había más 5!
¡Habíamos soportado el cambio de color de los 90’S, de rojo, azul y blanco a verde y blanco, pero esto era demasiado!
Entonces me puse a pensar el significado del 5, ese 5 de nuestra adolescencia, que nos llevaba al CENTRO, que era el elegido porque salía vacío de la intersección de Lacarra y Rivadavia. Aquel que inmortalizara Memphis en Sopa de Letras:
En la parada del 5
Le preguntamos: ¿dónde vas?
“Al centro” nos respondió
Y el que nunca más volvió
El barrio lo está esperando.
… Que nos conectaba con la “civilización”, o sea el CENTRO en los 70’s y 80’s.
La línea ya había perdido la bondad de dejarnos viajar sentados desde que se había extendido a Piedrabuena. ¿Y ahora lo perdíamos convertido en un 8?
Ese cruce de Lacarra y Rivadavia que Memphis plasmó en sus letras, se va desdibujando.
La Universal de Moscato, pizza y fainá, hace tiempo que se transformó en una impersonal Kentucky; esa Universal que hoy no pasaría un examen bromatológico, en la que todo residuo de las mesas era arrojado al piso, donde entre esos restos mi papá encontró un billete de $5000 Moneda Nacional con el que pagó la cena y le sobró para propina.
Menos mal que ese pasado de la esquina desde donde partió el primer colectivo de Buenos Aires, el 1, quedó registrado en las canciones de Memphis, si no todo sería olvido.
Alejandra Napolitano
