Son muchas las situaciones e imágenes del diario vivir barrial, que pueden llamar la curiosidad, tanto de los vecinos como de foráneos. Esta vez nuestra mirada se sorprendió al encontrarse con un teléfono público, quizás de los últimos, en un kiosco de diarios y revistas, La Pirucha, en Bacacay y Lope de Vega.

Sin duda que haya perdurado en el tiempo en esa esquina, este servicio de comunicación para la comunidad, es porque Marcelo (su dueño) tiene interés en sus vecinos, y lo bien que hace, porque, aunque se considere al teléfono público “un bicho en extinción” son muchas las personas que lo usan diariamente en la franja horaria de 6 de la mañana hasta el mediodía, mientras está abierto el puesto.

Qué bueno es valorar estas pequeñas cosas que a veces, aunque sean invisibles a los ojos, son muy importantes; por mantener viva nuestra historia barrial y sin duda el de seguir uniendo lazos entre la gente, como aquellos viejos teléfonos que tejían amistades entre los primeros vecinos de la zona, cuando solo eran pocos los que tenían en sus casas y amablemente lo prestaban a los de la cuadra. No me olvido, aunque lo hayan sacado de circulación, un slogan de Telefónica de Argentina que decía: “Cuidemos los teléfonos públicos porque pueden salvar una vida”.

Ilustra esta nota la foto de Marcelo de “La Pirucha”  junto al “Uru” vecino del barrio