Por Pablo Alonso

Pienso en el número 355. En el tiempo. En los meses. En 33 años. Por aquellos días de 1990 cuando empieza a salir la Revista, estaban con nosotros las abuelas, las tías, los viejos, el hermano, el amigo… Ni asomaban todavía los hijos, los sobrinos, los ahijados… 

En 33 años nos mudamos, egresamos, viajamos, nos enamoramos, nos operaron, nos caímos, nos levantamos y siempre estaba “Mirando al Oeste” a nuestro alcance. Sencilla, tímida, como pidiendo permiso, se fue haciendo visible, conocida, accesible.  

Todo esto dimensiona lo mucho que hace que la revista del barrio nos acompaña, camina con nosotros, nos acerca al vecino, a los comercios. Reconstruye historias de nuestras calles, de personajes entrañables, de pintores, poetas, curas, pizzeros, panaderos… algunos reconocidos otros rescatados del olvido.

 Negocios, personas lugares,   que la Revista ha destacado y lo seguirá haciendo. Desde aquí mis felicitaciones por lo hecho y por lo que vendrá.