¿Cómo te presentarías?
Yo soy un tipo formal, así que mi presentación, para todos los que estén leyendo “mirando al oeste” (web) va a ser bien típica: Silvio Soldán (26 de marzo de 1935) hace 66 años que estoy en el mundo del espectáculo, mucha televisión y radio, también teatro y algo en cine. Mi labor, fue siempre la de conductor, animador, incluso actor y a veces me siento un poco poeta, porque escribo canciones y edité un libro de poemas “de amor y desamor”.
¿En dónde naciste?
Nací en un pequeño pueblito de la Provincia de Santa Fe, que se llama Colonia Belgrano, un lugar de pocos habitantes, pero muy bonito.
¿Cuándo se fueron del pueblo?
Hubo un periplo bastante raro, primero mis padres con el ánimo de buscar un mejor horizonte en su vida y especialmente para mí, que era hijo único, se mudaron primero a Santa Fe, luego a Rosario y después a San Miguel, que queda a 30 km de la Capital, y desde ahí me afinque en Buenos Aires.
¿Cómo fueron tus años de niñez y juventud?
La primera infancia en mi pueblo fue muy linda, después no tanto, por esa vida nómade que empezábamos a llevar, que no nos permitió hacer raíces en ningún lado, entonces yo, lamentablemente, no tuve compañeros, como sí los tuvo mi hijo Cristhian que lo acompañaron, desde el jardín de infantes hasta quinto año, son sus compañeros de toda la vida, comparten muchos recuerdos; en mi caso, siempre fueron circunstanciales. Lo mío es como aquellos que hicieron vida de circo, estábamos de un lado para el otro, nunca en el mismo lugar.
Seguramente las calles de tu pueblo ¿eran la extensión de tu patio?
Y claro, porque allá, un pibe vivía en la calle, como pasaba en los barrios de Buenos Aires. No había peligros, sin problemas de ningún tipo; como anécdota, les puedo contar primera vez que lo llevé a Cristhian a mi pueblo, me preguntaba “¿Papá acá no hay robos?” yo le respondí, ni robos, ni saqueos, ni piqueteros, ni gente buscando en la basura. Él pudo gozar de las delicias de jugar en la calle, andar en bicicleta, porque acá en Buenos Aires de chico nunca pudo hacerlo.
Cuándo volviste ¿qué aromas y sabores volviste a recordar?
Él de las frutas frescas, recién sacadas del árbol, ya tenían un aroma distinto; sin contaminarse. Rememoré ese sabor fantástico que supe conocer en mi infancia.
¿En su casa se escuchaba música?
En casa, como no teníamos un mango, ni radio teníamos (risas) cuando escuchaba, era por algún vecino, aunque tampoco muchos tenían. Y cuando tuvimos la nuestra, por supuesto que escuchábamos mucha música, preferentemente tangos.
¿Cómo fue el despertar de tu vocación?
No tengo la menor idea (risas) fue espontáneamente. Para darles un ejemplo, te puedo citar un momento de mi niñez, tendría 10 años, cuando estando con papá y un primo, conocí en un barcito a un dibujante que hacía caricaturas, cuando se acerca a nuestra mesa, nos pregunta, con que queríamos salir en un dibujo, mi primo le dice con una gomera cazando un pajarito, porque era un atorrante bárbaro, cuando me toca a mí, le pedí que me dibujara con un micrófono, no sé de dónde me salió esa idea, porque ni los conocía, los conocía de oído. Me hizo una caricatura estupenda con un traje de frac de levita. Realmente creo, que ese fue el despertar de mi vocación.
¿Tus inicios, fueron en la radio?
Comencé haciendo de todo; primero como actor, enseguida incursioné en la radio. Mis inicios son en el año 1959, hice algunas cosas antes, pero no profesionalmente…
¡Cómo olvidarme de mis primeros programas en el viejo canal 7 “Tangos de sobre mesa” y el otro “Varieté” un magazine junto a María Concepción Cesar, donde había humor y entrevistas!
¿Contanos acerca de ese joven Soldán, que participó en la película “El prode” un icono del cine nacional?
El prode, la revivió mucho el Canal VOLVER, fue un gran éxito y me gustó mucho haber participado en esa película, y me alegra mucho, también, que nuevas generaciones puedan disfrutarla y conocerla.
¿Cómo era salir al aire, en una televisión que iba en vivo y en directo, sin margen de error?
Una vez charlando con Marley me dijo “¿viste cómo me equivoco?”, le respondí, que, si hubiera trabajado en mis inicios, lo hubieran despedido, en cambio hoy, te aplauden…y me parece genial. Hoy que Marley se equivoque es un condimento simpático y hasta esperado.
Tu relación hoy, con la gente en la calle ¿Cómo es?
Muy cordial, me saludan, de cada diez me saludan once (risas). Son muchos años de profesión, donde también tuve tiempos complicados, en esos momentos me pregunté, que iba a pasar con la gente en la calle, como iban a reaccionar. Jamás me dijeron nada, nunca me hicieron notar, nadie me dijo cosas negativas en contra de mi persona.
Siempre recuerdo, cuando con mi escuela participamos en el programa “Feliz domingo”. ¿Te imaginabas que ese programa, iba a permanecer en la memoria de todos aquellos que lo conocimos?
Nunca imaginé su repercusión y que hoy sigue teniendo. Incluso hoy, vivo haciendo eventos de FELIZ DOMINGO, duran un poco más de una hora, con preguntas y respuestas y otras cositas más y es impresionante como gusta.
¿Cómo es tu postura entre la vida y la muerte?
Mi postura frente a la vida es de una forma inalterable, tengo respeto por ambas.
¿Sos creyente?
Sí soy católico y me enamoré aún más, con el Papa Francisco. Un ser inolvidable; una pérdida que me ocasionó un gran dolor, como a todos cristianos y no cristianos. El mundo lo admiró.
¿Te sentís una persona afortunada?
Totalmente, con problemas, que los sigo teniendo en la actualidad…pero en el balance es altamente positivo, me considero una persona afortunada.
¿Cuando te presentaste nos dijiste que también sos escritor ¿qué temas te propones para escribir?
La vida misma, especialmente el amor, soy un tipo bastante romántico y para mí, mis letras mejores logradas son “Mujercita pequeña; “El viejo juego de ajedrez”; otra que se llama “Soy” …Tengo 200 canciones grabadas. Éxitos grandes fueron “Así bailaban mis abuelos” y “Hoy la he visto pasar a María”.
¿Que nos dirías de la palabra barrio?
Es acercamiento y no indiferencia, es amor y nunca odio, es unión y no grieta. Es salir a la calle a tomar mate y charlar con los vecinos, o festejar el carnaval…si habré jugado con todos mis vecinos tirándonos baldes de agua.
¿Una plaza en el barrio de Villa Luro, se llama Alberto Castillo, ¿Qué nos puede decir de este gran cantor?
Me parece genial, porque no solo era un excelente cantor sino un tipazo. Se lo merece, es un justo homenaje que una plaza, a pocas cuadras de donde vivió y a pocas cuadras del viejo Fortín de Villa Luro, el club de sus amores, lo recuerde. Tenía una simpatía y gracia única, lo he conocido y tratado muchísimo; hemos hecho giras juntos, un personaje absolutamente irrepetible.
Y Soldán, ¿tiene una esquina con su nombre?
Sí, llamaron Silvio Soldán a la esquina de Corrientes y Carlos Pellegrini, pusieron una placa allí y fue muy emocionante cuando se hizo su inauguración, que fue con shows y todo. No quiero pasar por alto, que también doy nombre a una plaza en Pálpala en la provincia de Jujuy. Soy un agradecido a tanto cariño.
¿Nómbranos una entrevista, que consideres inolvidable?
A Borges, lo entrevisté durante dos horas y fue muy difícil, me la complicó todo el tiempo, era una persona muy especial, se divertía mucho con la gente que lo entrevistaba (risas). Pero sin dudas, me di un gusto muy grande y fui muy feliz con ese encuentro, que jamás olvidaré.
¿De tu pasado, con quien te gustaría volver a verte?
Cuando uno llega a mi edad, ha quedado mucha gente en el camino; me gustaría volverme a encontrar con el cantante de tangos Floreal Ruiz, sigue siendo mi cantor favorito y fue también un entrañable amigo.
¿El artista necesita ser reconocido y valorado?
Es fundamental, es parte del alimento.
Por último y agradecidos por esta cálida entrevista le pedimos una frase final para los lectores de mirandoaloeste,com,ar
Nunca debemos olvidarnos, que el derecho de cada uno, termina donde comienza el derecho de los demás
