XXXII-mayo 2022-N°344

ROSALES en Villa Luro

Desde muy chico actúa, primero en los actos escolares y enseguida llegó a la televisión, evidentemente fue un niño prodigio; se desenvolvía con total naturalidad, actuar lo llevaba en la sangre; aunque la primera vez que estuvo en un estudio de televisión, con sus 11 años, entró en shock, rodeado de gente que lo miraba y de timbres que sonaban como una alarma de bomberos en el momento de salir al aire, para que se haga un silencio, porque todo salía en vivo y en directo; pero enseguida se adaptó, solo duró un rato acomodarse a este mundo que lo acompañó toda su vida. Desde esos años juveniles nunca dejó de trabajar, ya suma 62 años ininterrumpidos. Integró elencos exitosos e inolvidables como “Mesa de Noticias” donde interpretó a “Rosales” uno de sus personajes más queridos por la gente; ¡después llegó “Grande Pá!” “Chiquititas”, “Violeta” …También brilló en cine y en teatro.

En esta charla con Mirando al Oeste “Paco” como todos lo llaman, recorrió su rica trayectoria, su compromiso social y su vida con el corazón abierto;  también nos definió al barrio como “El de hermosas calles que homenajean al teatro: Moliere, Victor Hugo, Calderón de la Barca, Lope de Vega…”; y nos recordó a amigos de Villa Luro como Floria Bloise reconocida actriz nacida en el barrio (1929-2012) por ella visitó mucho a Villa Luro, cuando trabajando juntos en la película “Te besaré mañana”(2001) la alcanzaba a su casa, disfrutando de esos viajes…que a través de esta entrevista recordó con cariño y emoción.   

¿Cómo te presentarías?

Soy un hombre de las artes de la representación dramática, docente, y gestor cultural. Como actor, en todas las expresiones: Televisión, cine, teatro, radio, Tics., he dirigido también varias obras de teatro y de TV, y he escrito algunos guiones y un par de obras teatrales. 

Pocos te llaman Alberto ¿Desde cuándo sos Paco?

Tenía un compañero en la primaria con mi mismo nombre. Como mi segundo es Francisco, el cura español, maestro de primer grado, me llamó Paco para diferenciarnos. Con los años todo el mundo me llamó así. Me gusta ser Paco. 

Vamos a tus días de infancia; y a como recordas al barrio. 

Con mucha alegría, cariño, respeto y la nostalgia de un tiempo diferente, con valores de convivencia más humanos que los actuales. 

Te pido aromas, sabores y sonidos de esos años. 

Las glicinas de los jardines a la entrada de algunas casas que entonces había allí. Hoy son todos edificios.

¿Que nos podés decir de tus padres? 

Cariñosos, instruidos, hospitalarios. Les debo el gusto por la música, el teatro, el cine. Mi vieja cocinaba como los dioses y papá, contador, era muy hábil con los trabajos manuales.

¿Compartís la idea de que todo lo pasado fue mejor? 

No, creo que muchas cosas avanzaron; en la ciencia, el pensamiento, el confort. Lo que empeoró dramáticamente es el reparto social de la riqueza, el autoritarismo de los poderosos, la soberbia. En nuestro caso, como ejemplo, el poder judicial. Y hay rubros, como la comunicación, que desarrolló sus bases técnicas, pero empobreció sus contenidos vaciándolos de ética, de verdad, de honestidad. En nuestro país es gravísima la falta de instrucción de la mayor parte de los comunicadores: no saben expresarse, incluso quieren decir algo y dicen otra cosa, simplemente por carecer de un vocabulario apto para la tarea. Los “dequeísmos” los “a nivel” cuando se trata de un objeto o suceso, etc. Que no es clasificable por niveles, o que puede decirse con una palabra existente a tal efecto: “famoso a nivel mundial”, horrible. Es más sencillo y más correcto “mundialmente famoso, famoso en el mundo, con fama en todo el mundo. ¿Cuál es el nivel del mundo o los niveles de otros objetos de igual especie? ¿El cielo, el mundo, el infierno? ¿El inframundo, el supra mundo?

Desde chico, desde tus 11 años te subiste a un escenario. ¿Fuiste un actor precoz? 

Primero hice televisión. No existía el video tape, había un solo canal (7), todo salía en al aire en vivo. Al poco tiempo, diecisiete años, entré en la Compañía de Luisa Vehil. 

Estudiaste teatro y con grandes maestros, recién nos nombraste a Luisa Vehil ¿Cómo la recordas?

Ella era una gran maestra. Nunca asistí a un curso completo de teatro, e incompleto a uno solo. Para mí el conservatorio fueron los ensayos con Roberto Durán, Armando Discépolo, David Stivel, Oscar Ferrigno, Carlos Carella, Juan Carlos Gené, Norma Aleandro, Margarita Xirgu….  Conversar con los actores más expertos, leer obras, leer a los teóricos: Barroult, Stanislavski, Grotowski, Artaud, Brecht, Brook, Augusto Boal. Historia del teatro universal y nacional.

¿Cómo nos revivirías a aquel personaje “despeinado” de la Familia Falcón? 

Con mucho cariño y agradecimiento.

Tu Rosales en “Mesa de noticias” sigue siendo inolvidable en el sentir popular ¿Por qué pensas que sigue presente en la gente? 

Porque la creación de J. Carlos Mesa, genial autor, reinventó el humor en la TV. Utilizando el absurdo que no existía entonces en ese género, creó un programa excelente, con el aporte del productor Gustavo Yankelevich, otro genio de producción de espectáculos.

¿Cómo fue la sensación de que te reconozcan en la calle?

Cuando te quita intimidad, complica, cuando no te reconocen, lo extrañas a morir.

¿Cómo es tu relación con la fe? ¿Te apoyaste o te alejaste tras el reciente golpe con la muerte de tu hija Valentina?

Siempre he sido una persona de fe. Como muchos católicos, profeso una versión religiosa “propia”. Pero crecí en una cultura católica y forma parte de mí. He tenido alguna peleíta con Dios, pero me llevo bien con él. Respeto todas las religiones bíblicas y también a la gente que profesa otras, aunque no conozca nada de ellas. No podría alejarme de mis creencias frente a un gran dolor. Por el contrario, busco su apoyo.

Trabajaste con grandes capocómicos ¿Comicidad y drama van de la mano o preferís personajes dramáticos?

He hecho de todo y con mucha suerte. Más que el género importa la obra o el personaje. Si me das a elegir, elijo el humor, y en particular en televisión o cine. Me siento muy cómodo.

¿Cómo estas hoy viviendo la guerra en Ucrania? 

Con gran tristeza. Angustiado.

¿Que nos podes decir del barrio de Villa Luro?

Me gusta el nombre de sus calles que homenajean al teatro, como Moliere, Lope de Vega, Calderón de la Barca, y me gusta que una de sus plazas se llamé y tenga el busto de Alberto Vaccarezza (Ubicada en Alcaraz entre Virgilio y Moliere), autor del sainete criollo o porteño, que forma parte de nuestras expresiones más características. Y también al barrio lo conocí y visite con la entrañable actriz: Floria Bloise trabajamos juntos en una película, en el año 2001: “Te Besaré Mañana” y la llevé a su casa (de Villa Luro) un par de veces al terminar la jornada.

Zulma Faiad, Rudy Chernicoff, Cacho Espindola, Ana María Picchio, Adolfo García Grau…. Eran vecinos de Villa Luro, ¿Que nos podes decir de ellos…alguna vez te hablaron del barrio?

Todos grandes amigos: Con Cacho (Espindola) hablábamos mucho. Alguna vez con Ana María (Picchio) conversamos de su barrio de Villa Luro y mucho y jugoso con García Grau (fanático de Vélez Sarsfield, junto a Guinzburg fueron de los más enérgicos cuando hablaban del Fortín de Villa Luro).

¿Cómo nos definirías a la palabra barrio? 

Frazada del alma.

¿Conociste al vecino ideal? 

Si. En Villa del Parque: mi compañero Roberto Mosca.

…Una vez dijiste, que “amigo es aquel que comparte la miga” … que más nos podes decir de la AMISTAD.

El grupo mínimo de pertenencia, donde se comparte lo íntimo, lo inconfesable. Espacio donde se puede habitar desarmado. Amigo, amiga, personas con quienes se ha compartido un tramo importante de la existencia. Donde se puede hablar sin palabras.

¿A tu personalidad como nos la definirías? 

Melancólico en ocasiones. Neurótico que lee la realidad muchas veces por lo que él (yo) cree y no por los datos reales. Buen tipo. A veces trato de abarcar cosas para las que no tengo los recursos necesarios. Tengo, pocos, pero buenos amigos. Mayormente soy querido. No tengo enemigos y me alcanza la minoría de los dedos de una mano para contar las personas que detesto. Soy tenaz cuando tengo interés en algo, bien asturiano. Me equivoco más que acierto, pero lo reconozco y trato de reparar. No siempre me sale bien. Soy padre y abuelo.

¿Qué película, y que programa de televisión que hiciste, son para ti inolvidables?

“Breve cielo”, de David Kohn con esa maravilla que se llama Ana María Picchio y en TV, “Mesa de Noticias”.

¿Cuáles de tus giras fueron las más inolvidables?

Orquesta de Señoritas, de Anohuil: Chile, Uruguay, toda España durante el gobierno militar y cívico del “76” durante el cual estaba en la lista de prohibidos.

¿Te quedan deseos por cumplir? 

Publicar la novela que escribí durante la pandemia.

¿Cómo te llevaste con la pandemia? 

Estoy sintiendo sus efectos ahora, Perdí amigos queridos, Vi el daño que le hizo al país que, irresponsablemente, no estaba preparado. Pero no me quejo, pude trabajar en mi cargo docente, aquí en mi distrito Escobar. Obviamente no actué y eso duele a un actor.

¿Un encuentro emblemático sería con…?

Con Hugo del Carril y con Discepolín.

¿Una vez te dijeron que…? 

Que no tenía condiciones para actuar. La misma persona a los pocos meses, al ver mi segunda actuación, se desdijo con mucho afecto y se disculpó con muy buena onda.

¿Un llamado que te sorprendió fue…?

El de María Elena Walsh cuando me convocó para inaugurar la sala Casacuberta del Teatro San Martín con “Canciones para Mirar” junto a Leda Valladares.

¿Un consejo que recordas?

Tenía trece años, ensayábamos una obra, una silla estaba vacía y me senté. Narciso Ibáñez Menta me llamó aparte y me dijo. No ocupes, aunque la veas vacía, la silla que está frente a los actores en los ensayos, porque es el lugar del director, Aunque nunca se siente en ella.

¿Una anécdota?

Debería pensar en algo con una conclusión sorpresiva o humorística, sino no sería una anécdota…

El actor siempre dice que todas las funciones de teatro son distintas, nunca una es igual a otra ¿Por qué?

Porque no es el mismo público, porque tu ánimo es diferente, como el de tus colegas, como el aire y la luz.

¿Si tuvieras que elegir entre el cine, el teatro y la televisión…te quedarías con…?

La televisión. Hay algo fascinante en actuar para una cámara como representante del público. O lo había, con la inmediatez. Hoy todo ha cambiado.

¿A quién conociste gracias a la actuación; y a quien te hubiera gustado conocer…?

Roberto Sánchez “Sandro”, Marián Farías Gómez, Adolfo Ábalos, Maradona, Piazzola, 

Me hubiera gustado trabajar con Troilo en un sainete con músicos en escena. Y también con Vittorio De Sica como director.

¿A Romina Yan la recordas como un ángel?

No la recuerdo como un ángel. Ese era su personaje, ella, afortunadamente, era una mujer; sensible, instruida, bella. Amaba la profesión. Yo la quería mucho. La vi crecer como actriz. Era un ejemplo de profesional, rigurosa y dedicada. Buena compañera, siempre con buen humor. 

¿Hoy como es un día de Alberto Fernández de Rosa?

Escribo y también escucho la radio desde temprano, Graña y Cerolini. Al medio día me cocino y trabajo por la tarde, soy docente. A la noche miro el noticiero de la TV Pública, que es el mejor que tenemos. En el resto muchas noticias ni existen y la pobreza de la información internacional, asusta. Hoy hay un abuso de sesgo tendencioso. De uno y otro lado. Un sesgo de disimulo del error y exageración del mérito en unos y la mentira desvergonzada en el otro. Y tiñendo todo, una carencia cultural gravísima que no les impide opinar sobre lo que sea. Eso es lo dominante, claro que hay excepciones, pero son las menos. Morales, Borroni, Bercovich, Brieger, Irina Hauser, Coustarot,  Silvia Hopenhayn, Cerolini… 

Seguramente habrá unos pocos más, pero no conozco la totalidad de los periodistas de la radio y televisión. Lo mío es la opinión de un consumidor vulgar de información. Veo las pocas producciones de ficción nacionales que se hacen y por supuesto veo cine en los sistemas por internet.

¿Cómo te llevaste con esta entrevista y con las notas que te han hecho a lo largo de tu carrera?

Intentando un mínimo de originalidad, en cosas que uno ha contado muchas veces, no es una tontería. Gracias “Mirando al Oeste” por acordarse de mí.

Vamos a jugar con la imaginación si pudieras encontrarte con alguien de tu pasado que ya no está en esta vida ¿A quién elegirías? Y ¿qué le preguntarías?

A mi abuela materna, y le diría: —¿Memé, Jugamos un ratito?…

Gracias Alberto Fernández de Rosa por tu tiempo; tu calidez y por querer estar cerca de toda la gente de Villa Luro: vecinos y de todos “nosotros” los que ponernos en movimiento a Mirando al Oeste; esperando una próxima visita al barrio…que bien recordaste por los nombres de nuestras calles de poetas y escritores: como “El de las calles Románticas”.

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