Pepe Uría, que te adora, me decía: «Estoy preocupado. La Socas no está bien». O: «No quiere trabajar». O: «La propuso Harvey Keitel para su peli y dijo que no… Yo no sé…». Tenía razón Pepe: estabas malita. Tenía razón, sí.

A mí tampoco me contaste nada. Nunca.

Levantabas mi ánimo cuando me sabías o intuías caido. Siempre con una palabra dulce, cordial, enriquecedora a tiempo. Compañera de trabajo sin dobleces ni histerias; buena; solidaria; discreta; sencilla de trato; de buen diálogo; culta…

No te hicieron fácil tu tránsito vocacional desde el vamos, eras demasiado bella y sensible…

-Trabajé con Socas dos veces: «No habrá más penas ni olvidos» de Olivera, en cine, donde hacía un pequeño papel de estudiante, y, durante un año entero en «Cartas de amor en cassettes», de Claudio Ferrari (él la descubrió), donde dio vida a uno de los personajes centrales de la historia, descollando.

Su aparición televisiva fue de la mano del mismo Ferrari quien supo encomendarle varios protagónicos en una serie bellísima de su autoría y dirección: «Colorín, colorado…». En esa serie descubrimos a gran parte de una generación de talentosos actores y actrices, entre ellos: María Socas. Luego, me salí del país y nos vimos un par de veces más cuando fui con Pau a trabajar a Baires. Te esperamos en Madrid pero nunca llegaste-.

Treinta años sin vernos -con ese intermedio porteño-, pero siempre «algo» bonito por guasap o fb.

Nunca una queja, Pepe. Y vos venías diciéndomelo desde hacía bastante tiempo. Y, como vos, jamás me animé a preguntarle nada, por no querer escuchar algo feo y no saber qué hacer.

Por parte tuya, María: jamás un «estoy mal» (cosa a la que soy propenso por flojo en este último tiempo); jamás un «sufro», un «me duele», un «estoy tocada»… ¡algo! que diera pie al temido: «¿Qué te pasa, hermosa…?

Nunca sabremos tu verdad.

Y aquí estoy diciéndote «chau», yo, que viví veinte años más que vos. Estoy triste triste triste. Vuelvo al país en enero y, ni voy a abrazarte, ni vas a invitarme a comer en tu bonita casa.

Ni volveré a recibir un «Te quiero, Miguel». Un «Cuidáte» ni un «🥰«, tuyo.

Estarás de gira a tiempo completo, sin tiempo para los de por acá.

Yo, que te llené de besos en la ficción pero no en la vida-vida, aprovecho este momento para estamparte el más hondo en la frente para que de vez en cuando me sientas, colega querida.

¡Buena gira, Socas! ¡Que todos los buenos te aplaudan!

Miguel Angel Solá -Actor-